BALBOA

Donde el tiempo no se mide con reloj

Turismo rural sin artificios.Balboa es ese lugar del Bierzo donde el tiempo adquiere otra dimensión. Para los hartos del ajetreo de la urbe es el remanso para el descanso del guerrero, armonía en su naturaleza, su patrimonio arquitectónico, su etnografía, y sobre todo, sus gentes. Aquí, sobra el reloj. El tiempo lo mide la felicidad.

Publicado por
Manuel Félix
León

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Si Taramundi en Asturias puede ser considerado cuna del turismo rural desde la década de los ochenta, Balboa puede encarnar a la perfección ese título en la provincia de León. El valle de Balboa ha resurgido con esa apuesta convencida, pausada y mejorada como un buen cocido hecho a fuego lento. De ser una zona deprimida, ha logrado convertirse en referente exclusivo para los que les gusta disfrutar de lo auténtico, de la armonía de su paisaje, condimentado con una gastronomía sin engaños, sin artificios. Con unos establecimientos que han sabido aportar el valor añadido de noches con espectáculos musicales inolvidables. Todo sencillo, sin grandes alharacas y sin armar mucho ruido. Incluso cuidan al máximo las promociones, porque por increíble que parezca para los tiempos que corren, a sus gentes no les interesa la masificación y desvirtuar lo que en sí es este valle. Riqueza en todo, pasito a pasito. Ahí es donde radica su atractivo. Ir a disfrutar del valle de Balboa, de todo lo que ofrece, es como cuando llegas a casa tras un agotador día de trabajo, te calzas las zapatillas y sintonizas tu mejor música.

Los nombres de los 17 pueblos que integran el municipio podrían dar por sí solos título a otros tantos poemas: Balboa, Cantejeira, Pumarín, Ruidelamas, Castañeiras, Fuente de Oliva, Chandevillar, Ruideferros, Valverde do Camín, Villarmarín, Villafeile, Lamagrande, Quintela, Villanueva, Parajís, Villariños y Castañoso. Pronunciarlos es pura música.

El peso de su historia, de su pasado, de sus costumbres, y la existencia de personas como el alcalde José Manuel Gutiérrez Monteserín, que dice que sin otro personaje peculiar del municipio, como es Domingo Carocos el de Cantejeira, todo esto del turismo rural auténtico cojearía, ha hecho de Balboa que adquiera cuño propio.

Es curioso, pero cuando en escuelas de modernidad económica se habla de factorías de ideas y puesta en común para hacerlas avanzar buscando el máximo rendimiento, en Balboa lo vienen practicando desde ya hace muchos años. Son como una familia, que ha entendido que todos están en el mismo barco y que si quieren sobrevivir deben remar con los palos que hay. Y lo que hay es la fuerza de su entorno. Como anécdota, tienen fijados días a la semana para sentarse a departir de manera sosegada. Ahí es donde cada uno suelta o deja caer su idea. Y, por muy disparatada que pudiera parecer, al final siempre se le encuentra su encaje. Fue así como surgieron ideas como lo del famoso «carril-vaca», que despertó el interés mediático hasta del otro lado del Atlántico, en emisoras de Chile o Colombia. Fue así, viendo aquí y allá, aprendiendo de todos, como surgió la espléndida iniciativa para evitar que el rico granero o en otros tiempos banco de alimentos que son los sotos de castaños, se perdieran por abandono del envejecimiento de sus dueños. Fue así como hay casa de las gentes, nueva ganadería y turismo rural.

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