LA DESPENSA DE PUERTA MONEDA

En esa esquina de mi barrio

En Puerta Moneda. Pese a que los comienzos fueron más bien complicados, esta particular tienda de productos leoneses que actúa también como pequeño bar, se ha ganado el favor de propios y extraños acogiendo cada día a «una gran familia». z? POR pablo rioja

Irene Arias cortando jamón, que pone de tapa, en su establecimiento La Despensa de Puerta Moneda, en la esquina entre la calle Escurial y Puerta Moneda, en el barrio del Mercado.

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León

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Fue mitad peluquería, mitad el quiosco de Olga durante aquellos maravillosos años, cuando las propinas dominicales se invertían en chupa chups de cola y jamones dulces, siempre claro, que hubieras aguantado el tipo en misa de una y media con Don Enrique. Hoy, casi diez años después, ese bendito rincón que abre las puertas del Húmedo de par en par lo regentan Irene Arias y su Despensa de Puerta Moneda.

Y como en cualquier despensa que se precie, uno es capaz de toparse de pronto con toda clase de conservas alumbradas en el Bierzo, legumbres, pastas, hojaldres, quesos o embutidos conviviendo en perfecta armonía. Todo con la calidad por bandera y una pequeña barra donde además puedes tomarte un buen vino de la tierra para matar el gusanillo.

Mientras su dueña corta jamón y se lo sirve de tapa a Pepe —el vecino de enfrente—, Quique el sacristán entra en busca de un buen botillo, se cuela detrás de la barra, coge una bolsa, deja unas monedas y un hasta luego sirve. Y así, la mayor parte de los clientes, porque como señala la propia Irene «esto es sobre todo una tienda muy familiar».

Un negocio integrado por completo en la vida diaria de este barrio cuya protección corre a cargo de la Morenica. «Los comienzos no fueron sencillos» —recuerda esta emprendedora— que incluso pensó en tirar la toalla.

«Por aquel entonces la gente no estaba acostumbrada al concepto de tienda de productos de León con una pequeña zona de bar». Fue Fernando, su pareja, quien insistió en que la idea acabaría por calar. «Siempre que paseábamos por aquí, me decía que algún día esta esquina sería nuestra».

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Y lo fue. «Hasta la fecha, yo había trabajado en diferentes bares aunque no tenía ni idea de cómo se llevaba un negocio así», confiesa Irene entre risas. Pero las ganas por convertir en realidad su particular sueño hicieron que se reinventara a sí misma. «A través de varios cursos aprendí todo lo que debía saberse sobre los productos, mientras que Red Mujer Empleo me asesoró en las cuestiones del papeleo». La experiencia y una dedicación casi exclusiva hicieron el resto. «A veces no sé si vivo en mi casa o aquí, pero el trato con la gente lo reconforta todo».