CARRACEDO
Un MENCÍA con alma DEL BIERZO
Uva seleccionada de racimo y grano peque-ño de cepas centenarias, elaboración artesanal, la sabiduría que la tradición impone en bodega y el más absoluto cuidado y respeto a lo largo de todo el proceso. El resultado es un tinto muy de la tierra, fresco, frutal y un punto mineral. Un vino de autor, que es embajador y ahora reina en Castilla. El Bierzo que se bebe —y se vive— a sorbos.
La naturaleza privilegió al Bierzo con generosidad y diversidad y el hombre lo convirtió en un territorio con una impresionante riqueza cultural y patrimonial. Si hay algo que ensamble esa excelencia es sin duda el vino. Y si hay un vino que represente esa amalgama en toda su magnidad y en su más sincera y noble expresión es, también sin duda, el Carracedo . Sutil y elegante, el Carracedo es al mismo tiempo un tinto con alma arrancada a la tierra, un mencía rotundo, noble y cautivador.
Dice José Luis Santín Vázquez, maestro de enólogos y veterano coautor, que «con la llegada de las nuevas tendencias empujadas por los jóvenes valores estamos constantemente aprendiendo y reciclándonos para finalmente tratar de hacer los vinos que hacía mi padre». Y es que, efectivamente, el Carracedo aúna tradición y modernidad para «traducir la riqueza vitivinícola del Bierzo en una botella», concreta el joven e ilusionado Miguel Tienda Baena, el otro enólogo de la bodega. Resultado de una elaboración artesanal, el tinto más aclamado de Bodega del Abad es un crianza con notable estructura, agradable madurez y gran equilibrio del conjunto como resultado del juego de posibilidades que ofrece el enorme potencial de la uva procedente de los mejores pagos del Bierzo y cuidadosamente seleccionada y el uso en el añejamiento de barricas roble francés Allier de grano extrafino y tostado medio, en las que permanece durante doce meses.
Esas características distintivas que lo elevan a la categoría de vino de autor reservada sólo para la nobleza del vino y que le han valido el reconocimiento unánime de la crítica internacional más acreditada lo acaban de convertir también en embajador del Museo Provincial del Vino, ubicado en el castillo de Peñafiel, y vino oficial de la Diputación de Valladolid durante los dos próximos años. Fue elegido como tal por 33 sumilleres de todo el país que destacaron su cualidad frutal y mineral, su frescura y el carácter marcadamente atlántico. Y es además el primero que gana la fase previa y la final, para la que se clasificaron sólo los diez mejores de entre 185 vinos de todas las denominaciones de origen de Castilla y León que concurrieron a la cata con la aspiración de alcanzar tan alta distinción en más rico y variado territorio vinícola del país.