50 años de entrega

El Restaurante Sorrento celebra cinco décadas desde que Agustín y Carmina se embarcasen en una aventura culinaria que mima como pocas la cocina tradicional leonesa. Al mediodía nunca falta el cocido leonés y por la noche cobran protagonismo las raciones de antaño, con el embutido a la cabeza, y otras muchas nuevas.

Con motivo de sus 50 años de trayectoria en la capital leonesa, los fundadores del Sorrento —Agustín y Carmina— recibieron ayer un sentido homenaje.

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pablo rioja barrocal
León

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N oviembre es siempre un mes especial para el Sorrento porque cumple años y eso, en hostelería, es sinónimo de trabajo bien hecho. Pero además, este 2015 alcanza una cifra redonda, su 50ª aniversario. Cinco décadas de cocina tradicional leonesa sin complejos, de raciones al calor de la lumbre, de clientes que regresaron con más clientes hasta convertirse en casi amigos.

Una especie de transmisión oral de padres a hijos de cómo se puede disfrutar de una gran comida sin que el bolsillo se resienta.

Pero sobre todo, el Sorrento cumple cinco décadas desde que Agustín y Carmina se embarcasen en una aventura culinaria que hoy es ya un clásico en la capital. El otro Agustín —hijo de los fundadores y responsable del restaurante en la actualidad— está empeñado ahora en recuperar aquellas tradiciones que impulsaron sus progenitores y de las que han formado parte tantos leoneses. «Este sueño empezó con las raciones», recuerda. El embutido era el rey, pero no se quedaban atrás los callos o el hígado encebollado, entre otros. «Esa es la esencia que mueve hoy al Sorrento por las noches; raciones típicas como las de antaño y otras a base de croquetas, calamares, tortillas, ensaladas, etc».

Todo dispuesto para que la velada nocturna ronde los 15 euros por persona, más o menos. A ello se suman los grandes vinos de la tierra y otras muchas denominaciones de origen que poco a poco han ido incorporando a su carta.

Y claro, hablar del Sorrento es también rendir tributo a la otra gran especialidad de la casa; el cocido leonés. Un cocido que sirven al mediodía de martes a domingo —los lunes cierran por descanso— y que culminan con unas buenas natillas, o una mousse de limón, entre otros postres caseros. Dos ambientes bien diferenciados —día y noche— pero el mismo gusto por la cocina de siempre, la de casa. Otra opción, si se prefiere, es pasarse por su zona de bar degustando algunas de sus grandes tapas confeccionadas para la ocasión. «A los embutidos y demás variedades, le sumamos en los meses de frío un caldo que siempre se agradece», puntualiza Agustín.

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Con fábrica propia de embutidos en Villanueva de Carrizo —Embutidos Agustín—, la parte superior del Restaurante Sorrento incorpora una tienda donde pueden adquirirse desde chorizo, cecina, lomo, jamón, salchichón, lengua de cerdo, lengua de vaca y botillo, así como otros productos típicos de León como pueden ser los vinos o las conservas. Dos espacios —restaurante y tienda— pero un mismo espíritu; el amor de Agustín y Carmina por su tierra.