Vinos desde el corazón
«Nuestra apuesta tiene que ser la calidad. Es lo que hay. Tenemos todo para hacerlo, pero tenemos que hacerlo». En ello está Toni Quiroga desde hace mucho tiempo, con la Mencía como convicción y la Godello como oportunidad..
B. Fernández
Muchas veces se ha dicho, y algunas se ha escrito en estas páginas, que Antonio Manuel Quiroga Carballo es un tipo peculiar, irrepetible e imprescindible en el vino berciano, y que si no existiera habría que inventarlo. Toni –esa es la referencia que inequívocamente remite a él– es un tipo sin dobleces, un libro abierto de la viña y el vino hasta el final del proceso –él mismo lo vende puerta a puerta–y un autodidacta que encontró en esta actividad no un modo de vida, sino una manera de vivir. Viticultor y bodeguero de tardía dedicación, porque su ocupación profesional fue otra, llegó a la vitivinicultura por las dos ramas familiares, pese a que en realidad nunca estuvo lejos de ella. De su padre heredó unas cepas en Cacabelos y de su suegro, al que hace mención en la razón social de la bodega, algunas más en Valtuille de Abajo, donde luego ampliaría el viñedo hasta reunir las 16 hectáreas que aportan uva suficiente y de la mejor calidad para la elaboración de sus vinos. En la parte baja de esa ladera que mira al Castro de la Ventosa, casi en el casco urbano, construyó la bodega y desde ese mismo año, 1994, elabora vino bajo la certificación de la Denominación de Origen Bierzo. Sin embargo, no fue hasta el año 2000 cuando sacó al mercado su primer embotellado, un tinto joven con la etiqueta de Cobertizo de Viña Ramiro. En el 2005 aparecería el primer crianza y, pese a que los mencía colmaban sus aspiraciones, en 2008 hizo el primer ensayo con blanco, un bivarietal –Doña Blanca fue la otra aportación–, antes de injertar con varas de Godello 3.600 cepas ya consolidadas de Tempranillo.
Un año después puso el apellido de Selección a una partida de uno de sus tintos para calificarlo como crianza y sentar las bases, porque esos eran los tiempos, de los que habría de ser el primer reserva.
Cobertizo vende sus vinos fundamentalmente en la provincia y en puntos concretos de Cataluña, Levante, Madrid, Galicia y Asturias. Fuera acaba de abrir mercados en Estados Unidos y Canadá, con muy buenas expectativas. Pero, entusiasta de sus propios vinos, en el terreno en el que mejor se defiende Toni Quiroga es en el de la relación personal con sus propios clientes, a los que atiende gustoso llevándoles él mismo los pedidos. La satisfacción del que disfruta sus vinos es su propia satisfacción. Porque quienes piden y beben un Cobertizo, al menos así lo entiende quien lo hace, no son consumidores, sino amigos unidos por un buen vino.