el otro león que cautiva

Pasearse hoy por León tiene mucha más profundidad que una simple visita a sus majestuosos monumentos aderezada por cuatro o cinco delicias gastronómicas servidas a modo de tapa. La oferta es impresionante

La capital ofrece cada vez más propuestas de ocio, gastronomía, deporte y cultura. Todo ello sumado a la llegada del AVE ha hecho que las visitas sean cada vez más numerosas y frecuentes.

Publicado por
pablo rioja barrocal
León

Creado:

Actualizado:

I ncluso las calles más anchas de la capital leonesa se tornan estrechas últimamente. Nuestro particular AVE Fénix ha contribuido a que la cuidad resurga de sus cenizas a nivel turístico y vuele como pocas veces lo hizo, al menos después de que la historia obligase a enterrar el antiguo Reino. Nadie se atreve a aventurar si la cosa se quedará en moda pasajera o habrá más episodios gloriosos, pero lo cierto es que argumentos no faltan.

Pasearse hoy por León tiene mucha más profundidad que una simple visita a sus majestuosos monumentos aderezada por cuatro o cinco delicias gastronómicas servidas a modo de tapa. Eso sigue estando sí, pero incluso quienes lo inventaron han sabido dar un paso adelante. Ahora cualquier zona de la ciudad cuenta con al menos un establecimiento donde la palabra degustar cobra sentido. Ganan terreno los gastrobares, los restaurantes especializados, el minimalismo en cada detalle. Da igual si es a pie de calle, junto a unas ruinas romanas como telón de fondo o en la azotea de uno de los hoteles más céntricos. La propuesta culinaria sorprende. Y eso siempre es de agradecer.

Luego está la ‘Pulchra’ coronándolo todo. Ella nunca defrauda. Como tampoco lo hace San Isidoro, la auténtica Capilla Sixtina del románico. Doña Urraca y su cáliz algo se debieron oler. Pero para encontrar el León más auténtico no queda otra que perderse. Perderse por sus calles, contemplar los secretos escondidos en algunas de sus fachadas, adentrarse en sus museos... Hay incluso quienes proponen rutas alternativas desgranando todos los tesoros puestos a la vista del viandante que sin embargo casi nadie se percata de que están ahí.

Irse de tiendas ya no es cosa de las grandes urbes. Y de nuevo la capital deja patente su variedad y calidad. El pequeño comercio se las ingenia cada día para marcar diferencias y a quienes le van las grandes superficies encuentran las mejores marcas nacionales e internacionales. Todos han apostado por echar raíces en León. También los vendedores ambulantes, que de martes a domingo ofrecen un variopinto surtido de productos de la huerta, antigüedades y todo tipo de arte. Arte en mayúsculas, por cierto, es lo que llega cada semana al Auditorio Ciudad de León, que lo mismo triunfa con el teatro, la ópera, un festival de magia o concentrando a los mejores cómicos del país. Su oferta crece cada año y se contagia. La música en directo corre por las venas de cientos de artistas y locales de la ciudad, como el Gran Café o el Molly, así como las propuestas literarias y filandones. León tiene mucho que contar y aquí gusta que los cuenten sus protagonistas más conocidos y por supuesto los anónimos. Está el Musac, el Museo de León, el bíblico y oriental, Sierra Pambley e incluso uno egipcio. Y vaya, que hasta meses tradicionalmente ostiles como octubre se suman a la causa demostrando que cualquier época es buena para venir o lo que es mejor, para volver.

Cargando contenidos...