La recomendación de... JOsé Manuel López, periodista
Getino, a tiro de piedra
Getino es uno de esos escenarios naturales fácil de alcanzar, a tiro de piedra, para escaparse unas horas o unos días del trajín cotidiano. El paisaje es fascinante, más aún en estos interludios cargados de colores ocres y amarillos, que al otoño le sirven para dar el visto bueno al invierno; el preludio de las nieves. El culto a la naturaleza y a la sabiduría, impregnada de historia, de la cocina de la vieja Venta arriera de la Tía Amparo, que Amador mantuvo con firmeza, convergen, y disipan si aun hubiere dudas, sobre la excelencia de un territorio de una belleza que se huele y se palpa y se saborea. El gran castrón reina en los fogones. La hospedería rural del entorno y la cocina de nueva factura han sabido abrir un hueco interesante en varios escenarios del municipio.
Y a todo ello se une la calda termal, indispensable; 27 grados permanentes obran milagros en los desaguisados reumáticos; ya saben, una vez al día durante entre tres y nueve días, siempre impares. Y las hoces, que nos anuncian la entrada por la puerta grande a este pequeño paraíso cercano, que siempre resulta interesante redescubrir. Merece la pena. Sin duda, Getino.