Clarinete
Cinco variedades de uva
de cepas viejas con apor-
taciones no estrictamente cuantificados —un 50% de las tintas Prieto Picudo, Garnacha y Negro Saurí y el otro 50% de Godello, restando de ésta la parte de Moscatel utilizada para el madreo— son la base. Maceración en frío a 7 grados durante cuatro días, prensado y doble fermentación marcaron el proceso ideado y desarro-
llado «para hacer algo dis-
tinto» (Cubillas), en el que pusieron «pasión y alegría» (Casis) y «un punto de lo-
cura» (Ordóñez) «vincu-lando el nombre del vino
a la posibilidad de repre-sentarlo musicalmente» (Velado). Una elaboración sin duda compleja por la dificultad de conjugar la limitación en el aporte de color evitando perder posibilidades de alta expresión de nariz y boca.