La recomendación de... arsenio Martínez, presidente de la Felampa Sierra Pambley
Viaje a valdorria
León es una provincia grande, con infinidad de rincones a visitar y todos ellos de una gran belleza. Con sus peculiaridades individuales debidas a su orografía, historia, arquitectura, sus gentes y tradiciones.
Quizá por desconocimiento de muchas otras que no haya llegado a conocer y sin quitar merito a ningún otro bello lugar, hay muy cerquita de la capital de la provincia un lugar y entorno que me fascina cada vez que lo visito. Se trata de Valdorria, un paraje escondido entre montañas, dando nombre al pueblo que las habita y acoge.
A unos 50 Km de la ciudad de León en dirección norte y dirigiéndonos al grandioso valle de Vegarada; aguas arriba el río Curueño da forma en su curso al calizo valle por el que discurre, originando las espectaculares Hoces de Valdeteja. Entre todo este espectáculo de luz, agua y vegetación tanto herbácea como arbórea, se hallan diferentes poblaciones, una de ellas es Nocedo de Curueño. De esta localidad nace un cruce de caminos en su margen izquierda, bien indicado y asfaltado que nos indica la dirección a tomar para ir a la Valdorria. La carretera que nos lleva a esta, es serpenteante y con excesivo desnivel, la cual acumula una gran altura en los apenas dos kilómetros que separa el cruce de caminos de la hermosa localidad que cito. Al llegar al punto más alto y antes de comenzar la bajada hasta el pueblo, merece la pena bajarse del vehículo y contemplar el paisaje, un valle solitario en la nada, recogido en todas sus partes por abruptos desniveles de montaña; y lo que más te sorprende aparte de una sensación de soledad y tranquilidad agradable, es esa falta de sonidos que nos aturden diariamente en la ciudad. Un gran silencio solo roto por el viento, la agitación del ramaje de los árboles, el piar de las aves.
Descendiendo un poco hacia el valle llegamos al pueblo de la Valdorria, agarradas sus casas a la ladera de la montaña que le da nombre. Su paisanaje es consciente del tesoro natural que tiene, por ello luchan por su buen mantenimiento. Prueba de ello es el excelente estado de conservación de sus casas, calles y entorno. Como muchos de los pueblos de montaña la parte baja del pueblo está recorrida por el arroyo de Valdecesar (que da origen en la vertiente del lado del río Curueño, muy cerquita de la localidad de Nocedo, a una espectacular cascada, en la que el agua salva un gran desnivel). Desde el pueblo también parten un par de rutas para los grandes amantes del caminar por la naturaleza.
En la zona sureste del pueblo emerge desde el fondo del valle la ladera de la Peña Santa, donde al final de la misma y en un recorrido de unos dos kilómetros más o menos, se halla una pequeña cueva y en su parte superior una pequeña ermita. Cuentan las leyendas que este fue paraje escogido por San Froilán como recogimiento espiritual. Al mismo lado de la ermita de San Froilán se halla un mirador, con unas vistas espectaculares de amplio recorrido de las vegas del Curueño, Torio y sus montes adyacentes. Estos sitios y lugares es donde sientes lo que eres dentro de este mundo, en la infinidad de esta galaxia.