Matanza se reinventa

Con La Cañamona como gran reclamo festivo en el mes de octubre, el municipio de Matanza de los Oteros trata de paliar la pérdida de habitantes con numerosas alternativas turísticas, culturales, religiosas, gastronómicas y deportivas. La localidad vive su época dorada en verano, pero también en Semana Santa y Navidad

Con 250 habitantes entre los tres pueblos que conforman el municipio (Matanza de los Oteros, Valdespino Cerón yZalamillas), la población se multiplica en verano y cuenta con una colonia asturiana de 40 familias.

Publicado por
P.R.B.
León

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L a calma reina y campa a sus anchas en Matanza de los Oteros. Lo hace regalando a sus 250 habitantes una paz habitual por estos lares que aprendieron a vivir de la agricultura y la ganadería, lejos de los murmullos de las grandes urbes y sin embargo a poco más de siete minutos en coche de Valencia de Don Juan. «Perdemos población, es algo que nos preocupa, la mayoría de la gente es jubilada y los jóvenes se marchan», cuenta su alcalde, Marcelo Alonso. Un mal endémico que afecta a las zonas rurales de la provincia sin que casi nadie sepa la receta mágica para detener la sangría. Muchos se han reinventado para hacer del turismo, de las rutas, de los museos, fiestas, gastronomía e instalaciones deportivas una de sus principales fuentes de ingresos así como una excusa de lujo para visitar sus localidades.

En Matanza cuentan con numerosas opciones que atraen a todo tipo de públicos. La Cañamona, fiesta por excelencia del pueblo, es un claro ejemplo. Se celebra entre finales de septiembre y principios de octubre y regala desde degustaciones, bailes de disfraces, teatro, deporte, actos religiosos... y sobre todo unos días de hermanamiento entre quienes habitan allí todo el año y los que regresan puntualmente para reencontrarse con los suyos. Como en otras tantas localidades de la zona, no falta tampoco la pequeña colonia de asturianos que llegan a secarse sobre en todo en la época estival.

Las piscinas municipales y el resto de instalaciones deportivas también contribuyen a que la población se multiplique en verano. «Fuimos de los primeros lugares en contar con este tipo de instalaciones», presume el máximo regidor. Y no miente. Porque ya desde principios de los 90 apostaron por ofrecer a propios y extraños un servicio público que apenas se veía en las ciudades. «Mucha gente aprovechó aquello para regresar al municipio, reparar sus casas o construirse una nueva».

De organizar un amplio abanico de actividades se encarga también la asociación cultural La Atalaya, que además de las rutas por los parajes más reconocibles del municipio, trae juegos para los niños, representaciones teatrales... «Dan mucha vida a Matanza de los Oteros».

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Merece la pena hospedarse en su albergue, tapear en alguno de sus bares o probar lo mejor de la gastronomía leonesa en sus restaurantes. «Sobre todo prima la cocina tradicional, muy recomendable, sin duda».