león se la juega

Del Reino de León a las Justas, de Santa Bárbara al Musac, de San Isidro a Peñalba de Santiago, del Nazareno de La Bañeza al Museo del Chocolate de Astorga, de la capital gastronómica a Las Médulas, de Maragatería a San Froilán... la provincia se alía con el azar y entre unidades y decenas de millar afloran los planes

Ramiro/Jesús f.s./marciano/FERNANDO Otero

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A. Valencia
León

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Párese. Durante cinco minutos deje a un lado el ajetreo de este viernes y piense en un plan, una costumbre leonesa, una tradición, una fiesta, un museo o incluso algo que forme parte del ADN de esta provincia. Casi todo lo que pueda imaginar cabe en un trocito de papel. Sí, como lo lee. Todo. Y si no mire hacia la parte de arriba de estas páginas y deténgase en los detalle de esos cupones. A simple vista observará algo que lleva años viendo: la provincia de León, quizá sin demasiado interés porque ya es mucho tiempo pasando ante sus ojos y parece que todo le suena, pero, afine un poco más el ingenio y volverá a sorprenderse, seguro. Desde Sahagún a Peñalba De Santiago, desde La Cabrera a San Isidro. Verano, otoño, primavera e invierno. De norte a sur y de este a oeste. Son cientos los motivos que brinda León a la suerte. Y es una afirmación en sentido literal.

Mire, mire de nuevo hacia la parte superior de estas páginas. Entonces descubrirá el porqué. Todos esos cupones tienen algo de León, como este periódico, como la que escribe y el que lee. Algunas de esas razones, que se han ganado el protagonismo en ese papel que guarda la suerte, son lúdicas y festivas, otras culturales y monumentales, algunos forman parte de nuestras raíces o de la economía provincial, pero todos, en definitiva, son historia que llevan esta tierra por todos los rincones del país. Seguro que alguno hasta los colecciona.

Esta especie de hemeroteca recoge algunas actividades que cada año se repiten con una fecha ya señalada en rojo. Es el caso de las últimas en prestar su imagen para al cupón de la Once. Las Justas de Hospital de Órbigo llegaron el pasado domingo a más de cinco millones de bolsillos. Don Suero de Quiñones y doña Leonor de Tovar sellaron su amor en el Passo Honroso pero, en esta ocasión, se puede decir que han pasado una luna de miel de viaje por España.

En los últimos meses, también la capitalidad gastronómica que ostenta León ha llenado la ‘despensa’ de los décimos leoneses. La buena mesa que se disfruta por estas tierras bien merece ser conocida. La cecina, el bolillo o la limonada no son manjares menores y, seguramente, nunca un papel tuvo tanto sabor.

En este viaje por los cupones leoneses, muy a tener en cuenta para futuros planes, también tienen cabida las cofradías. La Semana Santa de León y de otras ciudades de la provincia no es cosa cualquiera. Una devoción popular que se vive con arraigo en esas fechas en las que, según el año, el invierno da sus últimos coletazos o la primavera acaba de llegar. En La Bañeza, cuando la hermandad del Nazareno sopló las 350 velas de su fundación, la Once quiso repartir la efeméride por todo el pais. Ellos no han sido lo únicos. La Junta Profomento de Astorga o las cofradías de León, entre otras localidades, también han sido protagonistas.

Dentro del ADN leonés hay un elemento fácilmente identificable. Además de ser una tierra en la que se puede cenar de cortos y en la que en verano nunca sobra una ‘chaquetina’ por si acaso refresca, las fiestas, fundamentalmente la de los pueblos, siempre son un buena excusa para ondear los pendones, las enseñas del Viejo Reino que lucen tan alto como el orgullo de sus colores. La romería del Castro es quizá el emblema de esta tradición. Los pendones están a las puertas de ser declarados Bien de Interés Cultural, pero antes de todo eso, un cupón también quiso salpicar el territorio de los colores del Viejo Reino. No podía ser de otra manera.

Le dije que parase unos minutos y mirara hacia la parte de arriba de la página. Santa Bárbara también tuvo su cupón alusivo un 4 de diciembre, jornada dedicada a la patrona de los mineros. Un guiño a un sector que supuso un autentico puntal en muchas zonas de la provincia y que hoy pasa por sus horas más bajas. Un guiño a todos aquellos que dejaron su vida picando carbón o que sacaron adelante pueblos enteros bajando a la mina. Una realidad que, en este caso, no debería quedarse solo en un homenaje en papel, pero que las gentes de estas zonas encaran con nuevos proyectos para tratar de tener un futuro en ‘casa’. Es el caso de Sabero, Villablino o La Robla, donde los paisajes, las rutas, la vieja ferrería o el deporte son razones más que de sobra para conocerlas.

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Hay otros elementos que no pueden faltar. Se trata, por ejemplo, de san Froilán, fiesta de la capital, y cuando León vuelve la mirada a sus raíces, como esas que entraña la catedral, una de las mejores cartas de presentación. Pero no se olvide el que lee que la provincia también puede y debe presumir de un mundo rural con miles de secretos, rincones y un potencial patrimonial que no pasa desapercibido. La Maragatería — emblema también de un cupón— es un buen ejemplo. En sus tierras se alza la Cruz de Ferro, icono del Camino de Santiago y punto más alto de la ruta jacobea, un itinerario que también se ha ganado un hueco entre la suerte. Y de suerte natural hablan Las Médulas, que guardan una historia milenaria, igual que el Reino de León, cuna del parlamentarismo, o la industria chocolatera. Un día a día que desde hace más de 110 años se narra desde este Diario, un periódico que también tuvo su reconocimiento en la serie dedicada a la prensa española. Toca seguir sumando motivos para venir y por qué no quedarse.