De viaje a
Valdemora
Uno de los parajes más bellos de la zona es el que aguarda en la fuente de Retuerta, ruta que parte desde Valdemora y que transcurre entre laderas y choperas hasta el famoso arroyo Con apenas 71 habitantes, la localidad recupera su máximo esplendor durante el verano gracias a los vecinos y turistas que regresan para descansar, para celebrar las fiestas en honor a San Roque y la Virgen de la Piedad o para darse un garbeo hasta la fuente de Retuerta. Pocos saben que aquí se encuentra la cuna del cangrejo
La localidad de Valdemora no forma parte de ninguna pedanía sino que tiene su propio Ayuntamiento. La mayor parte de sus ingresos y su modo de vida provienen de la agricultura. Dos son sus fiestas en verano; San Roque el 16 de agosto y La Piedad el tercer
E speran con ansia e ilusión la etapa estival los poco más de 70 habitantes que dan vida a Valdemora. Saben que con el calor sus calles, la plaza del Ayuntamiento, los arroyos y las decenas de casas vacías que se extienden por toda la localidad se llenarán de turistas y sobre todo de vecinos que regresan un vez al año como El Almendro, aunque en su caso por el verano. Un renacer en el que aprovechan para rendir honores a su patrón San Roque —el 16 de agosto—, para darse un garbeo hasta la fuente de Retuerta o simplemente para secarse al sol que sólo brilla así en la comarca de Los Oteros.
Dos son las fiestas importantes durante estos meses, la ya citada de San Roque y en septiembre —el tercer fin de semana— en honor a la Virgen de la Piedad. De organizarlas se encarga el Ayuntamiento y sobre todo comisión de fiestas, que integran en su gran mayoría los más jóvenes. Ellos son los que tratan de superarse cada año, de traer diversión, buenas verbenas, juegos para todas las edades y un sinfín de actividades más. No falta tampoco la misa y su posterior procesión, ni los ruegos a los dos protectores del pueblo para que atiendan las peticiones de sus fieles.
Uno de los parajes más bellos de la zona es el que aguarda en la fuente de Retuerta, ruta que parte desde Valdemora —no llega a los dos kilómetros— y que transcurre entre laderas y choperas hasta el famoso arroyo. También la propia localidad cuenta con dos arroyos más, considerados como la cuna del cangrejo autóctono y ahora protegidos como el mejor de los tesoros naturales. Valdemora trabaja la tierra con el sudor de su frente. Aquí se vive sobre todo de la agricultura, porque la ganadería apenas se mantiene ya. Tienen la pena, como otras tantas localidades, de la continua pérdida de población, pero no pierden la esperanza. Saben que sus dos patrones les protegen y que velan por su presente y por el futuro.