LUGARES FIGURADOS

Órbigo: elevación de puentes y sueños

Ríos en la memoria (y 3)

Publicado por
LUIS CARNICERO / Arquitecto y poeta
León

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Desde Secarejo vas hasta la y-griega con la que Luna y Omaña forman el Órbigo, para seguirlo, norte-sur, entre feraces-riberas, mínimos-valles, molinos-antiguos, puentes-secuencia, represamientos… identificado con él.

Sí, con él eres Puente de hierro, Torre-embozo en Llamas de la Ribera; Búsquedas romanas en Villaviciosa; Horizonte-apacible, Praderas-sendero, en Cimanes del Tejar; Negrillón e Iglesia en ruinas, esperando ser museo de Máscaras-antruejos, en Velilla de la Reina… permanente figuración.

Porque luce este río caretas-paisaje, cátedras de pescadores a pesar de vertidos, entre surcos, ojos, villas, monasterios… Al de Carrizo te acercas dejando en su iglesia versos-rezo con sonido de cítara; y, cruzando otro puente de hierro, vas a Villanueva de Carrizo, y a Santa Marina del Rey, donde su iglesia esparce musicalidades de órgano en el cauce que se deja sangrar, por amor de mora —o sabiduría hidráulica— por la Presa Cerrajera.

En Hospital es Paso-Honroso, arcos de piedra, mercadería, amor-medieval —o sabiduría de espada— cruzando el camino de estrellas que conduce a Santiago, a Finisterre. En Villoria es otra vez monacal, y luego se aroma de Vegas en Veguellina, Soto y Requejo, ebrio de frutos.

Por los gaviones del Puente-Paulón llega a tus tierras con recuerdos primeros, entre choperas, Luz y bálago de flores. Porque La Bañeza se entrega con máscaras-niebla guardando secretos: bajo sus calles-mercado cantan fuentes-escondidas -perdido-convento- ecos de montes, castros y valles. Lo saben las torres de Santa María y de El Salvador, que, hacia el Órbigo, ven marchar ríos: el Tuerto —que recoge al Duerna— y el Eria, el de los Peces, y el Jamuz.

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Al ocaso, atravesando otro puente, en Cebrones del Río, ves aguas correr entre retablos de chopos, paleras, raíces-descarnadas, ramas-ceniza, espadañas, alisos, pedregales negros y plata… Pasando Valcabado del Páramo y la Nora del Río… con más puentes, alcanzan por fin en Alija del Infantado al de La Vizana, donde, atisbando caminos-reales, fuentes-medicinales, jurrus, trashumancias… con calma de algas, dejan León. Ah, abrirse, como el Órbigo, fluir entre puentes-sueños hacia un Mar de Amor.