Una oda a la trucha
En sopa, frita, escabechada, a la plancha, guisada... las formas de elaborarla son muchas y en el restaurante Piscifactoría de Villanueva de Carrizo se las saben todas. Su buen hacer en los fogones, con elaboraciones tradicionales y caseras, ha llevado a este establecimiento a hacerse con los favores del público. Tiempo y mucho cuidado a un producto de alta calidad son algunos de sus secretos para hacer las delicias de los paladares más exquisitos
La variedad de los platos que se elaboran con trucha en la Piscifactoría de Villanueva de Carrizo es muy amplia. Sobre estas líneas, el equipo del restaurante. A la izquierda, las instalaciones de la piscifactoría y abajo, algunos de los postres caseros q
E n la Piscifactoría de Villanueva de Carrizo la buena mesa es, desde siempre, una seña de identidad. Lleva funcionado cerca de 40 años y en todo ese tiempo se ha ganado la buena fama a pulso. Desde hace 16 años, al frente de este negocio familiar se encuentra Noelia García, que es, además, la encargada de que todo esté a punto en el restaurante. La otra parte, Luis Miguel, se encarga de la piscifactoría, un espacio clave para este establecimiento, pues es ahí donde se cría buena parte de la materia prima.
La especialidad, como no podía ser de otra manera, es la sopa de trucha. A probarla ha llegado gente de muchos puntos de la provincia, pero también de fuera. «Viene gente del País Vasco, Barcelona, Madrid, Galicia... Es lo que nos ha dado fama», asegura Noelia García.
Y es el producto es «de altísima calidad» y ‘hecho’ en casa. Alrededor del 85% de las truchas que se crían en este rincón a orilla del Órbigo es para consumo propio del establecimiento.
Para poder alcanzar un buen nivel de calidad, la trucha necesita, desde que nace, unos siete u ocho meses para poder salir a la venta, En la Piscifactoría de Villanueva de Carrizo se sacan a la venta a partir del año y medio o dos años. «La alimentación, además, es manual y tienen más espacio para nadar y moverse porque está mucho menos masificado», explica la responsable. Esto, sin duda, es una de las claves para triunfar. Lo otra está en la forma de elaboración. «Hay que echarle horas y cuidar mucho lo que haces en la cocina», detalla Noelia García.
Aquí tienen menú del día en el que se suele incluir un plato de cuchara y un pescado —no sólo trucha—, siempre cocinados de forma tradicional. Por la noche, carta. «Que la comida sea casera es lo más importante» y es también uno de los factores que les ha llevado a estar muy bien considerados por parte del público.
La trucha es, sin duda, la protagonista de su oferta gastronómica. En sopa, frita, escabechada, a la plancha o guisada; además de otras formas de elaboración que se hacen por encargo como la trucha al hiorno. Y para los que tienen menos tiempo o no encuentran espacio aquí, existe la posibilidad de llevárselas. «Nos las piden mucho porque a veces nuestras instalaciones se quedan pequeñas para poder acoger a todos en determinadas fechas», apuntan los responsables. Pero también hay raciones de lo más variado, como pulpo, rabas, mollejas, gambón, morro, rabo, callos o ancas de rana y siempre elaboradas de forma tradicional. Y también platos más ‘modernos’ como pizzas, hamburguesas o sandwiches junto a algunos más convencionales como lomo, chuletillas, entrecot o ensaladas. Y los postres también se hacen en casa.
Para estos días de puente, la Piscifactoría de Villanueva de Carrizo va a participar en las jornadas de la matanza que ha organizado el Ayuntamiento de Carrizo con tapas y menús típicos de estas fechas.