De viaje a
la antigua
Para los amantes del arte, las pinturas de la iglesia parroquial de La Antigua bien merecen una visita, al igual que la de Grajal, que cuenta con un importante artesonado En este municipio del Páramo leonés la agricultura es el motor económico y el medio de vida de sus gentes. Aquí la despoblación también ha hecho de las suyas
Algunos rincones de La Antigua, un municipio leonés situado a poco más de 50 kilómetros de la capital leonesa que, aunque debilitado por la despoblación que asola al mundo rural, revive en verano gracias al turismo y a las fiestas que llenan de vida sus c
A poco más de cincuenta kilómetros de León capital se encuentra La Antigua, un municipio del Páramo que forman cinco localidades. Aquí la despoblación sigue dejando su huella año tras año y no llegan a 300 los vecinos que le dan vida. El verano, en cambio, este rincón de la provincia se transforma y se llena de gente que vuelve a sus orígenes con sus familias para disfrutar de sus vacaciones en un lugar donde se respira calma y tradición, en el que conocer cómo es la vida lenta. Antes la ganadería y los cultivos eran otra cosa y representaban el medio de vida de las gentes de estos pueblos, pero la vida va cambiando y ahora la agricultura es el motor económico que tira de ellos.
Aquí también falta gente, no hay muchos pastos, ni tampoco una gran oferta turística, pero La Antigua tiene su encanto. Lo saben bien quienes lo conocen. Sus campos y caminos sin asfaltar muestran de cerca al visitante su peculiar fauna y flora y, si hay suerte, se pueden avistar avutardas, aunque no hay rutas o senderos indicados ni preparados. El embalse de Barrios de Luna riega con sus aguas la parte más alta del municipio, mientras que la zona más baja se dedica al cultivo en régimen de secano.
Y como los tiempos cambian y hay que ir adaptándose a ellos, La Antigua modernizó todos sus regadíos a tiempo para ahorrar agua, lo que ha redundado en la economía local. También a ella ha contribuido la empresa La Balinesa, dedicada a ahumados y semiconservas y con mucho prestigio a nivel nacional. Esta fábrica es famosa por sus salmones ahumados y también porque respeta los procesos de elaboración de antaño, pero sin renunciar a las nuevas tecnologías ni a los más estrictos controles de calidad.
También hay oferta para quienes gustan de admirar el arte. En la iglesia parroquial de La Antigua, las pinturas bien merecen una visita, al igual que la de Grajal, con un importante artesonado. Ambas construcciones dan fe de la religiosidad y el respeto a las tradiciones de buena parte de los vecinos. Audanzas del Valle, Cazanuecos, Grajal de Ribera y Ribera de la Polvorosa completan el municipio. Aquí las ferias y las tradiciones se siguen respetando y tienen su mayor auge durante los meses de verano, cuando llegan turistas y se organizan degustaciones, juegos, espectáculos musicales o citas deportivas.