Ferecor el Bar, sabor de barrio con un Solete en la Guía Repsol
Ferecor es sinónimo de buena gastronomía, de atención exquisita... y de un bar que presume de ser de barrio. Ahora puede hacerlo además con el ‘Solete’ concedido por la Guía Repsol
Tato, el alma mater de Ferecor el Bar que ya luce un Solete de la Guía Repsol.
Ferecor El Bar puede presumir desde hace unos días de un ‘Solete’ de la Guía Repsol. Con merecimiento y para orgullo de su propietario Francisco Manuel Fernández ‘Tato’. Su apuesta por abrir las puertas de un establecimiento hostelero en un barrio tiene así el reconocimiento con una distinción al alcance de pocos.
En plena Avenida Padre Isla, Ferecor es sinónimo de una propuesta gastronómica que no tiene que envidiar a nadie. Trato exquisito, productos de primera calidad y una variedad de propuestas culinarias son la esencia de un bar, como Tato quiere que se le llame, que luce un poco más con el Solete, premio a esa propuesta hostelera de barrio que ofrece calidad en cada producto. Y si además se le une algo que no todos los establecimientos permiten, la entrada de mascotas con sus dueños, pues mejor para alimentar esos rayos de un Solete que ya va ligado al local.
«Tenemos que reivindicar lo nuestro. Y a nivel gastronómico la importancia de una ciudad como la de León con tantos y tan buenos establecimientos. No creo que existan muchas ciudades que tengan tantos reconocimientos. Por eso debemos vender nuestra gran gastronomía no sólo el detalle de invitar a una tapa con la consumición, que también se hace, pero somos algo más», apunta Tato para el que fomentar los barrios es también una labor en la que debemos poner nuestro empeño. En mi caso es algo que llevo con orgullo y que incluso tiene reconocimiento como el Solete Repsol».
Y para refrendar esa buena mesa sus numerosas propuestas que son el pan de cada día. Un pan que también da forma a los excelentes y afamados bocadillos, una de sus muchas especialidades. Desde los de lomo con queso a los de embutido pasando por la tortilla o la papada con queso. O el de porcheta y pastrami con pan de semillas. Y rememorando a años de la infancia y juventud con los de mejillones y sardinas. Un placer para disfrutar solo o en compañía.
Y bajo la luz que desprende su Solete de la Guía Repsol.