La ciudad de León que administró el oro romano del noroeste y se convirtió en una pieza clave del Imperio
La antigua Asturica Augusta, creció en el centro de una comarca minera y se convirtió en capital del Conventus Asturum y centro administrativo de las explotaciones de oro romanas del noroeste
El oro convirtió el noroeste de Hispania en un territorio estratégico para Roma, con Asturica Augusta como centro administrativo vinculado a sus explotaciones auríferas.
Mucho antes de que Astorga quedara asociada al Camino de Santiago, al Palacio Episcopal de Gaudí o a su tradición chocolatera, Roma ya había descubierto el valor estratégico de este enclave de León. Su nombre era Asturica Augusta y desde aquí se articulaba una parte clave del territorio conquistado en el noroeste de Hispania. El oro explica buena parte de aquel ascenso. Las explotaciones auríferas de la región, con Las Médulas como gran símbolo de la minería romana, impulsaron una estructura administrativa y una red de comunicaciones que situaron a Astorga en una posición privilegiada.
La Junta de Castilla y León describe Asturica Augusta como centro administrativo de las explotaciones auríferas romanas y como la ciudad más importante del entramado estratégico que articulaba el Imperio en el noroeste peninsular. El Ministerio de Cultura también señala su posición central dentro de una comarca minera como una de las causas de su crecimiento durante el Imperio.
La historia romana de Astorga arranca ligada a las guerras cántabras. La arqueología sitúa su origen en un campamento militar, asociado con probabilidad a la Legio X Gemina, instalado durante el proceso de conquista del norte peninsular. Tras aquella primera fase militar, el enclave evolucionó hasta convertirse en Asturica Augusta.
Vista de la ciudad de Astorga, donde ocurrieron los hechos en abril de 2023
Su emplazamiento tenía un enorme valor. La ciudad se levantaba sobre una colina, con el monte Teleno y los Montes de León en su entorno, en una posición que facilitaba el control territorial y las comunicaciones. A su alrededor se extendía además una región auríferas explotada por Roma.
Las Médulas constituyen hoy la imagen más conocida de aquel sistema minero, aunque formaban parte de un territorio aurífero mucho más amplio. El paisaje rojizo del Bierzo conserva la huella de una explotación a gran escala que transformó montañas y valles para obtener el metal que buscaba Roma.
Astorga administraba las explotaciones de oro romano del noroeste
El papel de Asturica Augusta fue mucho más amplio que el de una ciudad situada cerca de las minas. La documentación turística oficial de Castilla y León la identifica como centro administrativo de las explotaciones auríferas romanas, una función que ayuda a comprender su crecimiento y la dimensión de sus restos arqueológicos.
Astorga acabó además convertida en capital del Conventus Asturum, una de las divisiones administrativas en las que Roma organizó este territorio. El Ministerio de Cultura recoge que el Conventus Asturum integraba a los 22 pueblos astures y que Asturica Augusta asumió su capitalidad.
Ese rango colocaba a la ciudad en el centro de una extensa demarcación que superaba los límites de la actual provincia de León. El territorio del conventus alcanzaba el Cantábrico por el norte y limitaba con otras grandes circunscripciones romanas como las de Lucus, Bracara y Clunia.
La minería aportó a ese papel administrativo una importancia económica singular. Oro, territorio y comunicaciones terminaron formando parte de un mismo engranaje.
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Astorga conectaba el oro romano con las grandes rutas de Hispania
Extraer oro requería una estructura capaz de sostener el sistema. Personas, mercancías, autoridades y recursos necesitaban desplazarse por un territorio de enorme extensión. Asturica Augusta terminó convertida en uno de sus grandes nudos de comunicaciones.
El Ministerio de Cultura recoge su presencia como mansio en distintas vías del Itinerario de Antonino. Desde Astorga partían o pasaban rutas que conectaban el noroeste con otros puntos de Hispania.
Una de ellas resulta familiar dos mil años después. La ruta romana entre Augusta Emerita, la actual Mérida, y Asturica Augusta constituye el eje histórico asociado a la Vía de la Plata. La documentación del Museo Nacional de Arte Romano identifica ese recorrido como el Iter ab Emerita Asturicam.
La posición de Astorga adquiere así otra dimensión. El mapa romano situaba la ciudad al final de un gran corredor que enlazaba el norte con Augusta Emerita y, desde allí, con otras áreas de Hispania.
Las Médulas se han convertido en el gran icono de la minería romana en León por la escala de la transformación del paisaje. Astorga funcionaba dentro de un marco territorial más amplio, rodeada por una comarca rica en explotaciones mineras. El Ministerio de Cultura atribuye su crecimiento durante el Imperio a dos factores clave: su situación estratégica y su posición central en una comarca minera.
Vista de archivo de un paraje quemado desde del Mirador de Orellán.EFE/Ana F. Barredo.
Esa combinación ayuda a entender el desarrollo urbano que alcanzó Asturica Augusta. La ciudad dispuso de foro, termas, red de saneamiento, espacios de representación pública y edificios ligados a la vida política y religiosa. Parte de esa estructura permanece bajo las calles de la Astorga actual y puede conocerse a través de su ruta arqueológica.
La capitalidad del Conventus Asturum consolidó el peso político y administrativo de Asturica Augusta. El Ministerio de Cultura sitúa ese proceso durante la etapa imperial y señala que la ciudad alcanzó la capitalidad conventual.
Astorga actuaba así como cabecera de una extensa región romana. La administración del territorio, la actividad minera y su condición de nudo viario confluyeron en una ciudad cuyo peso resulta difícil de comprender cuando se contempla solo desde el mapa actual.
Los restos del foro romano de Astorga. DL
El rastro arqueológico permite reconstruir parte de aquel poder. Las cloacas romanas, las termas, el foro, el foso del antiguo campamento, la Domus del Oso y los Pájaros y el Aedes Augusti forman parte del patrimonio conservado y documentado en la ciudad.
Sarcófago del siglo IV procedente de Astorga, incautado en el siglo XIX por el Museo Arqueológico Nacional.
Astorga guarda así bajo sus calles las capas de una historia que empezó con soldados y terminó creando uno de los principales centros romanos del noroeste de Hispania.
Recorrer hoy Astorga y visitar después Las Médulas permite entender dos partes de una misma estructura territorial. En un extremo aparece el paisaje minero transformado por la extracción de oro; en el otro, la ciudad que ejerció funciones administrativas sobre las explotaciones auríferas romanas del noroeste.