70 años a mesa puesta

La firma leonesa que ejemplifica por excelencia las bondades del catering se acerca a los tres cuartos de siglo siempre con un servicio esmerado que cuida de la calidad del producto y de la atención al cliente, generación tras generación siempre con el sello de León presente

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migUel ángel zamora

Isamar forma parte de la vida comercial y gastronómica de León desde hace siete décadas. Ha cambiado mucho desde sus inicios, como también ha cambiado la ciudad, la forma de comprar, de cocinar, de celebrar y de relacionarnos con la comida. Sin embargo, hay algo que sí ha permanecido: una forma muy determinada de entender el producto, el servicio y la relación con el cliente.

La historia de Isamar arranca en 1990. Una de esas grandes evoluciones fue la creación de Catering Isamar en 1990. En aquel momento supuso abrir una nueva forma de relacionarse con los clientes y trasladar fuera de la tienda una manera de trabajar que ya estaba consolidada. Isamar ha sabido evolucionar cuando lo han hecho sus clientes, pero sin perder aquello que la identifica.

Actualmente ocurre algo parecido con la cocina preparada. La forma de vida ha cambiado y el tiempo disponible también. Queremos seguir comiendo bien, pero no necesariamente queremos o podemos cocinar todos los días. «Isamar cocina por ti». No se trata de decir que cocinar haya dejado de tener valor. Todo lo contrario. Se trata de entender que hay días en los que poder delegarlo también mejora nuestra calidad de vida. Que alguien prepare la comida permite disponer de más tiempo para uno mismo, para la familia o simplemente para disfrutar de otras cosas.

Ese mismo concepto se amplía cuando hablamos del catering. En una celebración familiar, una boda, una reunión o cualquier acontecimiento importante, la propuesta vuelve a ser parecida: que el cliente pueda ocuparse de lo realmente importante, que es disfrutar, mientras Isamar se ocupa del resto.

Después de 70 años, Isamar tiene clientes que llevan décadas confiando en la empresa y, en muchos casos, esa relación ha pasado de padres a hijos. Hay un axioma fundamental en este concepto: si Isamar ha conseguido mantener la confianza de quienes llevan tantos años con la casa, lo lógico es querer que esa misma relación pueda continuar también con sus hijos y sus nietos.

Para conseguirlo, Isamar está decidido a seguir haciendo lo mismo que ha hecho durante toda su historia: escuchar, entender qué necesita el cliente en cada momento y evolucionar cuando sea necesario.

No hay en el planteamiento de la empresa una vocación de cambio pensando en el futuro, pero la adaptación a los tiempos es inherente a la propia filosofía de la casa. Isamar ha evolucionado muchas veces y seguramente tendrá que seguir haciéndolo, pero siempre manteniendo su esencia y su forma de entender el servicio.

Isamar no ha sido simplemente un comercio ubicado en León. Ni siquiera por su excelente ubicación, una referencia para los ciudadanos de la capital toda la vida. Durante siete décadas ha formado parte de su actividad comercial, gastronómica y social, ha acompañado a generaciones de leoneses en el día a día y también en muchos de sus momentos importantes.

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70 años después. Isamar sigue teniendo un significado muy especial para sus clientes. La historia aporta un valor añadido, es evidente. Pero la firma que ejemplifica por excelencia el cate.