La Bañeza: Siete rutas para 'perderse' y disfrutar
La Bañeza es punto de encuentro, cruce de caminos y un lugar en el que la apuesta por la naturaleza ocupa un lugar preferencial. De la mano del Ayuntamiento, la localidad abre sus puertas a siete rutas para disfrutar de la forma más sana
La Bañeza es fiesta, es tradición, es cultura, también patrimonio... y naturaleza. Una ciudad con encanto en la que confluyen propuestas para el visitante y turista que enamoran. Cruce de caminos y punto de encuentro también es lugar de inicio para una propuesta que, de la mano del Ayuntamiento cautiva: sus rutas para «perder la prisa» en la que la ciudad abre sus puertas a un viaje encantador Para todas las edades y gustos... para disfrutar.
Una propuesta que como indica el alcalde de La Bañeza, Javier Carrera de Blas, invita a disfrutar de manera plena de la naturaleza y el patrimonio que afloran en el radio de acción de la ciudad. Y que nace de un intenso y cuidado trabajo por parte del Ayuntamiento que, con estas rutas, se ha plasmado de manera brillante.
Empezando por la denominada «El Encuentro» (Donde los ríos se hacen uno). Con una distancia de 7,64 kilómetros, el agua marca el desarrollo de esta ruta circular que parte del Parque del Mayor Charo González y se adentra en las riberas de los ríos Tuerto y Órbigo. Entre caminos, senderos y cómodos tramos de carril bici, el trayecto conduce hasta el lugar exacto donde ambos ríos se encuentran y continúan su transitar convertidos en uno solo.
A lo largo del itinerario varios puentes permiten contemplar el Tuerto desde diferentes perspectivas. Entre ellos destaca el Puente Victoria, elegante obra de ingeniería metálica que conserva la memoria de otra época. Los puentes del paseo fluvial completan una ruta sencilla y agradable.
«Riberas del Tuerto» (Un río, dos orillas) es la segunda propuesta elaborada por parte del Ayuntamiento. Esta ruta permite a quien desee disfrutarla «acompañar» al río Tuerto y descubrir cómo modela el paisaje bañezano. El recorrido, de 12 kilómetros, comienza junto al Puente Victoria y continúa aguas arriba por la margen izquierda del Tuerto, entre choperas, prados y tierras de cultivo.
El regreso sigue la ribera opuesta y atraviesa terrenos de las localidades que a lo largo de siglos han crecido gracias a sus aguas. Antes de regresar a La Bañeza la ruta cruza el río Peces y enlaza con el carril bici para seguir el curso del Duerna hasta su desembocadura en el Tuerto.
Agua de vida y también lugar para descubrir en una ruta de algo más de 20 kilómetros que bajo el epígrafe «Los Tres Ríos» (La vega, pueblo a pueblo) inicia camino para el senderista desde el Parque del Mayor y acompaña al Tuerto hasta su desembocadura en el Órbigo, junto al puente Respigón. Desde allí, el itinerario cambia de dirección y avanza por la ribera del Órbigo hacia Requejo de la Vega y Puente Paulón. Siempre cerca del agua, el camino alcanza las tierras de Soto y Alcaidón de la Vega antes de dirigirse hacia Huerga de Garaballes y Santa Colomba de la Vega. Sus iglesias guardan valiosas obras que invitan a detenerse y mirar más allá del paisaje. El regreso pasa por San Mamés de la Vega, donde se conserva el antiguo puente ferroviario de la Vía de la Plata.
No hay tres sin cuatro, y así lo corrobora otra ruta con encanto, fácil de recorrer con un libro de ruta de 16 kilómetros, «La Tabla» (Agua, aves y memoria del regadío). Desde el antiguo fielato de La Bañeza, frente a la desaparecida estación de la Vía de la Plata, la ruta se interna en la Zona de Especial Protección para las Aves Valdería-Jamuz. Los caminos conducen hasta el embalse de La Tabla, en Jiménez de Jamuz, un paisaje abierto donde el agua se convierte en refugio para numerosas especies.
El itinerario bordea la finca en la que se crían los conocidos bueyes de El Capricho y atraviesa el Paseo del Mayor antes de regresar a la presa. Allí se encuentra el observatorio de aves La Garza Real, un lugar privilegiado para contemplar el embalse. La ruta continúa hacia Santa Elena de Jamuz y su Parque de los Sistemas de Riego Tradicionales, donde se recuerda el ingenio empleado durante siglos para conducir y aprovechar cada gota de agua.
«Los Montes» (Donde la vega gana altura) es la ruta más larga. Y llena de numerosos atractivos. Con una distancia cercana a los 48 kilómetros ha sido diseñada para realizarse en bicicleta partiendo desde La Bañeza para dirigirse a los relieves de Valdejamuz, en un recorrido flanqueado por los ríos Valtabuyo y Jamuz. El Monte Iglesias, el Monte Latas y la sierra de Casas Viejas forman parte de un itinerario. Los caminos ganan altura poco a poco y ofrecen una sucesión de paisajes abiertos, zonas de monte y largas pistas en las que disfrutar del pedaleo. De regreso, la ruta atraviesa el Monte de La Bañeza, situado entre Monte Viejo y Valdemora.
La segunda ruta de mayor distancia es la denominada «Las Torcas de Posadilla de la Vega» (Un paisaje modelado por el agua y el oro). El camino, indicado para realizarse en bicicleta, remonta la ribera del Tuerto desde La Bañeza hasta Posadilla de la Vega y Barrientos. Allí aparecen las torcas: un sorprendente paisaje de barrancos, cárcavas y formas erosionadas que recuerda, a menor escala, a Las Médulas. El itinerario señalizado por el interior de las torcas comienza después de cruzar las vías del tren. Son alrededor de cinco kilómetros entre encinares, prados y senderos próximos a los barrancos. Tras cruzar la colina, la ruta regresa hacia La Bañeza siguiendo el Tuerto.
También sobre dos ruedas, con una idicultad moderada y una distancia de 31,44 kilómetros, aparece otra ruta muy interesante, «Por el Valle del Duerna desde La Bañeza» (Pedalear entre señores, castillos y leyendas).
Esta propuesta se adentra en la Valduerna para enlazar paisajes y monumentos más representativos. En Palacios de la Valduerna aguardan los restos de su castillo, residencia de los primeros vizcondes de Palacios durante la época del señorío de los Bazán. El camino continúa hacia el castro y el Santuario de Nuestra Señora de Castrotierra, conocida como la Señora de la Lluvia. La torre de Fresno de la Valduerna añade otra pieza a este recorrido por la historia local. Junto al patrimonio monumental, la ruta descubre espacios naturales como el Monte de Palacios.