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León pudo llegar a Rusia, con el alcohol, la soledad y la estepa; prefirió la conformidad, en vez del gen expansivo que protagoniza la vida de los otros; hay quejas por este momento bélico de agresión sin imágenes, como cuando USA iluminaba el Golfo y el enano cabezón de la CNN se montó un mano a mano con el enviado especial de Piyei, a ver quién aguantaba más sin salir del hotel. Las invasiones siempre son iguales; un tanque soviético es un tanque soviético, en Hungría o en Praga. Vladimir es Vladimir. Los que llaman zarista a Putin son los mismo que vieron a Kissinger detrás de la risa paloma de Pablo Casado. Se adopta el relato del globalismo comunista en la cadena de informaciones falseadas que condenan a todo occidente a morir por la política de los indecisos, de la doble moral: del cinismo de llorar con las víctimas de Kiev y del Donbass mientras se jalea el no a la guerra en la sede de la OTAN. El relato son las consecuencias. Ya lo debían saber los guardianes del futuro sostenible de la UE que cerraron fuentes energéticas y financiaron el ansia para calentarse el morro con el gas ruso. La doctrina del KGB es como andar en bicicleta; no se olvida jamás; Putin estuvo en comisión de servicios en la Alemania Democrática (otra ironía) que tenía cinco millones de espías entre una población de diecisiete millones de personas. Es el goodbye Stalin que no acaba de llegar. De Putin hay intervenciones clarificantes después de sacar del armario el traje de catedrático de instrucción de la Stasi: arrasó Chechenia, hocicó en Osetia, aparcó los buques en Crimea, y se descojonó de los alemanes, fenómenos con el Audi y calamitosos con la geopolítica. Era tarde el día que emergió el fan de la banda soviética Krasnaya Plesen, «te guste o no, es tu deber, mi bella» «la bella durmiente en un ataúd, me arrastré y me la follé». Le pilla de sorpresa sólo al que no agarró las primeras cogorzas de su vida al ritmo cansino y profético del qué harías tú, en un ataque preventivo de la URSS. Se esperaba este momento, que no tiene otro beneficio que colocar en la sección de anuncios por palabras se vende Lada Niva, rojo, por no poder pagar la gasolina. La guerra es también lo que dices a quien más quieres antes de que estalle todo por los aires.