Preparados...
El lema del PP que lucen ahora en cartelones, tribunas, fondos, comparecencias o chapas portavoceadas no va de una frase cortita, lo habitual, sino de una palabra sola. Se lleva lo lacónico. Una sola voz contunde más. Es lo mismo que hizo Ayuso en su última campaña con un « Ganas » que invitaba sólo a preguntarse si eran ganas del verbo ganar o eran esas ganas que significan apetito, anhelo o ansia, cosa muy distinta. En fin, nada mejor para un eslogan político que palabras de doble sentido; credos así nunca te pillan los dedos. Y la palabra con mensaje talismán que proclaman ahora los populares es « Preparados », pero como tampoco aclaran para qué, obligan también a preguntarse si quieren decir expertos, duchos, entendidos, competentes, capacitados... o quizá insinúan lo que en deportes sigue al ¡preparados!...¡listos!... ¡ya!... y venga euforia de grada, a por ellos, oéoéoé; o peor, ¿serán los preparados elaborados con fórmula magistral por las farmacias y nos dicen preparados por no decir jarabes, tan asociados al palo, proponiéndolos como medicina nacional?... es de temer.
Lemas socialistas coindicen en lo simple y enigmático: « Haz que pase », decían en 2019, pero ¿era pase de suceder o era de pasar la bola?, ¿era un pase misí o un pase misá ?, oh dilema... o el « Ahora sí » de ese mismo año año sugiriendo cosas distintas y poniéndoselo a huevo al adversario: «ahora sí que te vas tú a tomar polculo», pero no atinaron, malgré lui , Sánchez siguió en sus sanchos y a sus anchas. Algo lila y profético sí fue el lema de la última campaña de Luis Tudanca, un desideratum imposible y con interruptus: « Cambio y esperanza », es decir, cambiaremos la forma de seguir esperando, pues logró cambiar el resultado aún a peor y, ¡hale!, a esperar otra vez. Lo cierto es que el tiempo los borra pronto, incluso aquel que hizo mítico el Psoe en 1979, « Cien años de honradez », viniéndole en el acto los juanguerras a demostrar que no hacían falta más. Pero el insuperable fue el lema del argentino Menem en 1991: « Estamos mal, pero vamos bien ». Si Sánchez lo copia, ¡tate!, lo peta.