Creado:

Actualizado:

Fuerzas conservadoras norteamericanas, la carcundia blanca aquella, tan superior y moralista, radicales de lo correcto y políticos con caña de pescar y porraca dictan prohibir en escuelas y centros educativos 1.650 libros que corrompen en la escuela las infantiles almas de ese país desalmado. En 30 de los 50 estados ya se hace. Son muchos libros. Hasta caben ahí algunas aventuras de Tintín donde los negritos no salen guapos. Ojo. Se empieza prohibiendo y se acaba quemando; primero, el libro, y después, al autor. Nada nuevo en la historia. Y nada más actual si viene el moro decretando fatua a Shalman Rushdie y cuchillada al cuello.

Que en Estados Unidos están de los cuetes tampoco es nuevo; llevan tiempo cazando brujas, rojos o artistas y no sorprende que el conservadurismo venga prohibiendo libros en los centros por hablar de temas como el racismo, la religión o el colectivo LGTBIQ+. Incluso el gobernador de Florida ha promovido una ley prohibiendo hablar de tendencias de género o sexualidad en las escuelas. Oh lerdos de la furia moral, ¿no veis que con ese inquisidor y necio veto sembráis aún más la tentación? No hay mejor impulso a la lectura que prohibirla. Me pasó de estudiante al hablarnos con graves alertas del famoso Índice que hasta 1966 rigió en la Iglesia, el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, libros prohibidos y expurgados. Nunca di las gracias por esa lista de réprobos que atizaron mi curiosidad pecaminosa, porque ahí estaban, entre otros, Erasmo, Galileo, Diderot, Balzac, Kant, Rousseau, Victor Hugo, Flaubert, Sade, Dumas, D’Annuncio, Zola... o Unamuno, al que habría tardado en entrar de no verle enrejado en el estante de corruptores de la moral y la fe, aunque reconozco mi gran decepción ante tanta letra plomiza, espesa o superada que encontré en tantos de ellos. Pero los escolares americanos no encontrarán en ese Índice suyo a filósofos picudos ni literatos de gran tomo, sino asuntos del pizarrín y el metesaca, pasión primera de guajes y adolescentes que el día de mañana agradecerán que les dieran esa larga lista de lo prohibido.