Álvaro López Núñez, 25
C/ Álvaro López Núñez, número 25. OVIDIO PRIETO, 2021
Marzo de 1992. Carlos Muñiz Sánchez firma este edificio para la Promotora Leonesa de Viviendas S.A. en un solar achaflanado de Álvaro López Núñez c/v a La Vecilla, cuyas obras dirigió con Juan Martínez Guisasola como aparejador. Proyectó el inmueble con estructura de hormigón sobre dos sótanos para aparcamientos, instalaciones y trasteros. En la planta baja locales comerciales ocupando todo el solar, la rampa del garaje alejada de una escalera de bajada al mismo, junto a un atractivo portal con la escalera principal y el ascensor para subir a cinco plantas a fachada y a otras dos retranqueadas, escalonadas en ambas direcciones para agotar la edificabilidad y ocultar las medianeras colindantes. Encajó 20 viviendas —16 pisos y 4 dúplex bajo cubierta—, alrededor de un patio axial al chaflán y las distribuyó separando las habituales zonas «de día», «de noche» y «de servicio». Dispuso los alzados exteriores en voladizo, abriendo vanos con carpintería de pvc color vino, en un primer nivel revestido de piedra arenisca, y en otros cuatro de ladrillo visto que, en la planta quinta alternan dobles hiladas blancas y rojas acometiendo en curva a un chaflán con huecos cuadrados, dibujados en un frente también aplacado de piedra en dos tonos y remate escalonado bajo un hastial a dos aguas, a modo de frontón flanqueado por dos torrecillas cilíndricas culminadas por cubiertas cónicas forradas con chapa de cobre… Sin duda Muñiz, titulado en 1980, había estudiado a Aldo Rossi y L’Architettura della cittá, y ahora los sacaba partido. Concibió ese chaflán simétrico, como un «elemento iconográfico» de formas puras y exactas: cilindros y conos superpuestos que se contraponen a un hastial triangular, «imagen paradigmática de la casa», arquetipo surgido del fondo de la memoria colectiva o de su imaginario infantil… Y enfatizó los distintos elementos constructivos: aplacado de piedra, fábrica de ladrillo, carpinterías y chapados, ponderando colores y texturas. Todo debidamente contextualizado, con innegable voluntad de estilo… ¡Y muy Postmoderno!