Tabernícolas
Por echar laudes y requiebros a las tabernas madrileñas, Díaz Ayuso, como una Agustina de Chamberí cañoneando leyes y ordenanzas, no deja de consagrarlas como escenario de sus libertades o, por ejemplo, punta de lanza en su día de la rebelión comercial contra restricciones de la covid, agradeciendo el gremio el regalazo de terrazas en la vía pública que hoy ya no hay dios que suprima y que en tantos casos tienen más metros que el propio bar, cafetería o tasca agraciada, establecimientos que, rezándole a santa Rita, aprovecharon para acotar este regalito con instalaciones fijas de mucho floripondio chiringón; y a ver ahora quién es el alcalde bonito que se atreve a tocarlas, especialmente aquí, primera ciudad española en número de bares por habitantes, ¡alza el rabo, León!, cosa que no sé si engorda orgullos o lástimas. Así que, con sobrados precedentes, Raimundo Castro, amigo aunque colega, ha acuñado un término que se me antoja ocurrente y políticamente certero: la derecha tabernícola .
Cabrá pensar, pues, que la ultraderecha es aún más tabernícola sabiendo que en 1923 Hitler parió el nazismo en una popular cervecería de Munich... y fíate de los barriles y aquellas barrilas. Aunque también es preciso recordar que en 1879 el socialismo español nació en un bar madrileño que aún hoy abre sus puertas, Casa Labra , y con un Pablo Iglesias tipógrafo arengando a su parroquia clandestina y conjurando ideales para ser en 1920 yunque y pluma, hecho después puño y rosa. Cabría hasta preguntarse si hay un solo partido de los que pitan históricamente o de los creados anteayer que no haya nacido en bar o casa de comidas. Los bares son el útero político de este país, ya sea para armar unas siglas, redactar un manifiesto o urdir una conspiraración, lo mismo que sirve de parlamento popular de parroquianos, más agitado cuanto más mamaos. Eso sí, la derechona suele decantarse por reservados de restaurante y la izquierdina por fondos de tasca o café, una cuestión de cartera, como cabe deducirse. ¿Y qué piensan de esto Fake jóo y Sanchinflas?...