El Matamoscas
Yo ignoro si el Pedrolo unicórnico y el Eolo botafumeiro contienen un mensaje certificado, pero el vacío que crean a su alrededor me parece repleto de sugestiones. A unos les sugiere deseos de un viaducto para volar sin alas y a otros de demolición, pero incitar emociones las incitan, aunque sean violentas. Y eso es arte. Uno nada más echa de menos algo para fumigar esas moscas atrapadas en una telaraña tras cristalera y a las que están posadas en el lienzo del instituto desde donde vigilan las cenas veraniegas del Mongogo. Un bote inmenso de insecticida en el lugar de la cercana y ampulosa estatua de Alfonso IX habría completado la instalación, entrando en sardónico diálogo con las irónicas sugestiones que dejó Arroyo, como quien pone un gato al pie de un botijo en vez de la épica naturaleza muerta de un armado señor feudal frente a una colegiata, como para insistir al turisteo en la idea de que la cruz y la espada son lo más propio nuestro. Me parece, en fin, que ha sido una estupenda ocasión perdida para homenajear a Eduardo Arroyo el no erigir un matamoscas con proporciones de rascacielos. A veces hay que atreverse a pensar en artista, a soñar en poeta, a hablar en plata.
A cambio, el Instituto Leonés de Cultura, dependiente de la Diputación de León, ha preparado una exposición antológica del artista con orígenes lacianiegos. Que la gente evite pasar bajo el unicornio y que uno saque punta a dicha intervención escultórica en ese sitio concreto de nuestra ciudad no obsta para que recomiende a los lectores una visita a la muestra de uno de los artistas españoles más relevantes de nuestra historia reciente. La obra, expuesta en dos emplazamientos para mayor comodidad, el Centro Leonés de Arte y el monasterio de Sandoval, incluye pinturas, esculturas, grabados y otra obra gráfica. Se trata de una aproximación al mundo del artista que se ha titulado Eduardo Arroyo. Retorno al paraíso de Robles de Laciana . El impacto en el espectador está asegurado. Sea en el sentido que sea, ya lo hemos dicho antes, eso es una emoción artística. En mayúsculas. No es exagerado decir que es sin duda uno de los eventos culturales del año en nuestra provincia, lo que los clásicos llamaban una cita ineludible. Estarán visitables hasta finales de septiembre, pero casi mejor disfrutarlas ahora, con el tiempo que se merecen.