Recordando a un amigo
Recordando a un amigo
El pasado jueves fallecía en Alcalá de Henares, a los 75 años, el sacerdote y jesuita leones Fernando López Combarros. Nació en La Bañeza, en el seno de una ejemplar familia, siendo el quinto de siete hermanos. De su padre, Laureano, heredó la honradez y la tenacidad en el trabajo y de su madre Josefina, la dulzura en su mirada y una sonrisa que no le abandonaría nunca. Con 19 años ingresó en la Compañía de Jesús, ordenándose sacerdote en León en 1978. Después vinieron 46 años de vida dedicada sin descanso a los demás; en Cabrera en los dificiles 70, en Gijón con los toxicómanos, en el Barrio del Pilar de Madrid con los más desfavorecidos, en Burdeos en el Solar Español ayudando a los emigrantes, en Villagarcía de Campos cuidando de sus compañeros mayores, párroco del Milagro de San José de Salamanca, de San Francisco-Javier en Teis-Vigo...
Su salud llevaba ya décadas no siendo la mejor, pero siempre se sobrepuso a la adversidad con optimismo y determinación, nunca se quejaba y siempre estaba dispuesto a ayudar y servir a quién lo necesitara. Hizo del servicio a los demás, su lema de vida. La noticia de su muerte, fue recogida por este periódico y por por otros, como La Voz de Galicia o el Norte de Castilla. Afortunadamente, no era un «cura famoso» pero si un cura valioso. En este tiempo actual, en el que todos tenemos tanta prisa, en el que esta sociedad no nos deja parar sin saber muy bien a donde vamos, Fernando decidió dedicar su vida a tiempo completo a los demás. Sin pedir nada a cambio.Fue de esas personas que ayudan a encontrar, con su ejemplo y honradez, un sentido y un equilibrio necesario a nuestra sociedad y a nuestras vidas. Recuerdo como anécdota, aquel lejano año en el que lleno de ilusión me comentaba que había llevado juguetes de Reyes a los niños de Filiel.Fue la primera vez que oí el nombre de ese pueblo maragato, donde se acaba la carretera, a los pies del monte Teleno...Hoy, lamentablemente, Fernando ya no está. Y el vacío que nos deja, no puede llenarse con nada, pues está hecho a su medida.Se ha ido demasiado pronto; hay gente tan valiosa, tan importante como persona, que debiera durar mucho más. Se ha ido un hombre bueno,un hombre humilde, generoso, solidario, afable... para mí siempre será Fernandito, mi compañero de infancia.