Un control urgente que no acaba de materializarse
«La industria de la pornografía es el reflejo de una sociedad enferma». Una dolencia intolerable cuando este mal afecta a los menores, a los adultos del futuro. Según el Consejo de la Abogacía en León casi uno de cada cinco niños y niñas (aquí no hay distinción de género) accede al porno por primera vez con solo ocho años. La falta efectiva de control parental y la ausencia de una regulación eficiente, que desde hace tiempo se prepara pero que parece impotente frente a la invasión de las redes y los accesos infinitos a todos los canales, suman incapacidad para frenar una atrocidad que causa un daño irremediable a los menores. Y con ellos, a una sociedad inoculada de distorsiones. De momento sólo la mejora del control de las fuerzas de seguridad pone freno a este drama.