CORNADA DE LOBO
Saber si miente
Nunca mires a las manos y a la cara para saber si alguien te miente. Nuestra especie lleva tantos milenios mintiendo, que dominamos a la perfección los gestos, el idioma de los ojos y el lenguaje de las manos (la principal herramienta que permitió nuestra evolución). Una mano alzada y abierta, por ejemplo, indica en principio «alto ahí, en paz vengo» y hasta puede estrecharla después en señal firme de acuerdo para, acto seguido, irse al cinto, agarrar la espada y rebanarte el gañote. Cara y manos saben mentir. Pero la voz ya no tanto. Tonos y palabras nos delatan; «la voz sufre cambios sutiles sin que podamos evitarlo». En eso hay que fijarse y leer; sólo así sabremos mejor si miente más Sánchez que Feijóo o más Ayuso que Puigdemont, como tampoco es tan difícil saber que Miguel Ángel Rodríguez miente más que nadie sin que tenga que decir después que mentir no es ilegal.
En la universidad de Pensilvania descubrieron hace tiempo que hay zonas del cerebro que se iluminan al mentir. El lóbulo frontal, responsable de inhibir las respuestas, se vuelve más activo, haciendo que se piense más... y a la hora de mentir aumenta la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la sudoración. Pero añaden los expertos que los pies y las piernas son las partes del cuerpo más sinceras (¿por eso el político prefiere hablar siempre escondiéndose tras un atril o ambón?), seguidos del torso y la gesticulación, difíciles de controlar cuando se miente. Y aquí cabe preguntarse (por la cuenta que nos trae) cuándo dice Trump alguna verdad, si es que lo hace, o si sus mentiras después desmentidas son su única verdad más oportuna. Este tipo, que tan peligrosamente instaura el unilateralismo (¡viva lo unilateral... porque yo lo valgo y ooole mis cojones!), nos aclararía mucho si hiciera públicos los escáneres de su masa encefálica, pues un estudio de la universidad de Californa del Sur (publicado en The British Journal of Psiquiatry) demostró que los mentirosos compulsivos tienen más sustancia blanca que gris en el lóbulo frontal del cerebro... con lo que no estaría de más exigir a todo político un escáner amén de su declaración jurada patrimonial.