EL MIRADOR
Tú primero
Tú primero, Pedro. No, no, por favor, primero tú, Adrián (Barbón). Adelante, Pedro. Faltaría más, pasa tú, Abel (Caballero), por favor. En el PSOE, todos se ceden el paso. Presidentes, alcaldes y candidatos varios parecen estar ante una puerta estrecha formando un tumulto tremendo: nadie quiere ser el primero en traspasarla para acceder a la sala electoral. Unos y otros amagan con entrar, pero disimulan, se apartan y dejan franco el paso para que sea Pedro Sánchez quien alivie el tapón dubitativo.
Detrás de esta estrategia del tú primero, se esconde un contrasentido lamentable que no solo aqueja al PSOE sino a toda la política española, incluso a la política en general. El razonamiento es tan delirante como este: como no se va a votar pensando en Asturias o en Vigo, sino mirando a Madrid, si se convocan primero las elecciones generales, ganarán el PP y Vox y gobernarán juntos, la izquierda se espantará, reaccionará, se movilizará y en las autonómicas y municipales ganarán Abel, Adrián y el PSOE en general. Pero si primero van las autonómicas y municipales, será al revés: también ganarán PP y Vox, pero los ciudadanos se asustarán ante las primeras medidas en su localidad y región y se movilizarán para evitar que se trasladen a toda España votando a Sánchez y a las izquierdas, sean estas las de Rufián, Yolanda o Montero.
En la política emocional, el razonamiento es tan estúpido como efectivo. En la política racional, este análisis es solo estúpido. ¡Qué tiempos aquellos en que las elecciones se convocaban cuando tocaban y al son de consignas tan cerebrales como programa, programa, programa! Ahora, todo es cálculo, conjetura, probabilidad. Pasa tú. No, tú, tú.