PANORAMA
El último libro
Alma Guillermoprieto es una periodista mexicana que ha trabajado durante cuarenta años contando la realidad de America Latina para medios norteamericanos como The New Yorker. Cubrió la revolución sandinista en Nicaragua, la revolución cubana, Venezuela, Colombia... así que desde el lugar que le da la trayectoria, la Premio Princesa de Asturias de Humanidades y Comunicación podría hablar de protagonismos, de élites y poder, pero hay algo en las suelas desgastadas de sus zapatos que transforman el significado de la palabra éxito cuando se le menciona.
Hace unos días, Manuel Vicent dijo que el éxito de un periodista no estaba tanto en que lo leyeran sino en que lo creyeran, ¿pero qué entiende por éxito Alma Guillermoprieto, con qué se queda de su trayectoria, con ser leída, ser creída, ser respetada? «Agradezco cualquier lector, tampoco tengo tantos, pero me quedo muchísimo con las personas que han hablado conmigo».
Detrás de ese recuerdo a sus fuentes hay algo más que voces que hicieron posibles artículos y reportajes, hay una verdad que queda condenada a desaparecer en la tinta que solo ella sabe que usó, frases que no salieron impresas pero que le ayudaron a comprender un mundo de violencia atávica. America Latina hace años que tiene el índice de homicidios más alto del mundo y la culpa está en el narcotráfico como explica con meridiana claridad en su libro «Esta improbable tierra prometida», publicado hace unos días por Debate. Va a ser su último libro de reportajes. ¿Por qué? Porque ya no tiene la energía física y mental para enzarzarse con la realidad, para comprenderla, traducirla y contarla.
«Este será el último libro que publique pues he ejercido un oficio de jóvenes mucho más allá de lo que me corresponde», dice en las páginas del libro, pero lo esperanzador de esa cronista del dolor, de la caída y ascensión de regímenes, de democracias fallidas y de la belleza de un continente dorado, está en el deseo que trasciende en su despedida, ya que este último libro se lo dedica «a los reporteros que sé que existirán en el futuro, porque a pesar de las dificultades y los peligros sin fin, este es un oficio irresistible, y porque todos saben que, aunque no nos quieran, hacemos falta».
Pienso en ello cuando escucho las declaraciones en rueda de prensa de un constructor que preside un equipo de fútbol, y que se vuelve noticia de portada por pelearse en directo con un periodista al que acusa de hablar mal de su club. Entonces vuelvo la vista al libro de Guillermoprieto, y es verdad, hacen falta periodistas, pero también una sociedad que reclame hechos frente al hooliganismo. «Somos asaltados constantemente por imágenes, historias falsas y «fake news». Pero de esta crisis va a surgir nuevamente la necesidad de espacios para la verdad, para lo comprobado y para la reflexión», dice. Nuestro éxito será creerla.