DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN
Felicidades al Diario con el deseo de que siga contribuyendo al futuro de León
jorge vega DIRECTOR DEL CENTRO ASOCIADO DE LA UNED DE PONFERRADA
Cuando nace el Diario, en 1906, la economía provincial se caracterizaba por su fuerte dependencia del sector agropecuario, una incipiente burguesía comercial y un primitivo sector industrial.
El Diario de León ya documentaba en sus primeros años una provincia en los albores de la modernidad, marcada por el predominio agrícola y ganadero, con una economía que dependía fundamentalmente del campo, del cultivo de cereales, la ganadería de subsistencia y una industria agroalimentaria artesanal que sostenían a la mayor parte de la población rural.
La actividad económica urbana estaba dirigida por una burguesía comercial de pequeña escala y servicios tradicionales, con un sistema de comunicaciones y ferrocarriles que apenas se estaba modernizando.
La segunda década del siglo XX marcó el inicio de la modernización definitiva de León gracias a un periodo de bonanza económica debido, en parte, al aumento de la demanda internacional de carbón por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Se produjo entonces el despertar de la minería y comenzó a vislumbrarse el potencial del carbón que marcaría el desarrollo de las cuencas mineras leonesas durante las siguientes décadas.
El 16 de noviembre de 2018 cerró el pozo Salgueiro, la última mina activa.
Los cinco mineros del último relevo entraron por última vez en la mina de interior de la empresa Antracitas de Salgueiro, en Santa Cruz de Montes, localidad del municipio de Torre del Bierzo. La provincia entera parecía abatida, impotente, desorientada ante «el final de un ciclo histórico», al que se refería el alcalde de la localidad.
El Diario de León publicaba un artículo al día siguiente titulado La última marcha del carbón.
La minería de carbón moría después de un siglo en el que había conformado una cultura específica en la provincia.
Pero, en realidad esta noticia no suponía ninguna sorpresa. En 2004 publicábamos ¿Después del Carbón qué?, estudio socioeconómico de una cuenca minera de Castilla y León, que ya reflejaba que la minería había visto reducirse el empleo en la cuenca Fabero-Sil en un 85% en los 35 años anteriores, con el consecuente éxodo a otras zonas, dando lugar a la cada vez más preocupante reducción de población en los municipios mineros de la provincia.
Frente a esta situación, planteábamos entonces la puesta en valor del patrimonio cultural, la recuperación de proyectos ya concretados en aquella época como el tren turístico Ponfeblino, la recuperación medioambiental, la mejora de infraestructuras que constituyese el substrato para la implantación de proyectos empresariales generadores de empleo al mejorar la accesibilidad a las zonas y la disponibilidad en ellas de suelo bien dotado. Mejoras en materia de comunicaciones y, sobre todo, la potenciación del acceso a la sociedad del conocimiento y la información en plena «Era Digital», caracterizada por la Nueva Economía y Sociedad Red.
En aquel momento pensábamos que, saneado el espacio de las heridas dejadas en el medio natural por las explotaciones mineras, concluidas las infraestructuras mínimas de acceso y servicios a todos los núcleos de población, diversificado el sector agrario, valorizados y puestos en el mercado los productos autóctonos de calidad, mejoradas las condiciones de empleo para los sectores más marginados y dimensionado en sus justos límites el turismo rural, los municipios mineros podían ser lugar de residencia para nuevas familias, alternativos a la ciudad.
El tiempo diría si era sueño o realidad.
Ahora, en el 120 aniversario del Diario, se hace más necesario que nunca consensuar entre todos, agentes públicos y privados responsables del futuro de la provincia, un relato para León que sirva para definir un modelo de desarrollo socioeconómico coherente y equilibrado.
Por supuesto, los medios de comunicación tienen un papel clave en este proceso y, desde la parte que me ha tocado vivir más de cerca, en El Bierzo, quiero reconocer, para que también sirva de agradecido recuerdo, la figura de Manuel Cachafeiro, que me convocaba de forma habitual para poner mi granito de arena en esta ardua tarea.
Así, en 2019, en el monográfico El Bierzo, tierra de futuro, planteábamos Un relato para el futuro del Bierzo; en 2022, en La fuerza del Bierzo, Reindustrialización, también cultural, para el futuro de El Bierzo; en 2023, en Reinventar El Bierzo, A modo de Decálogo para el Desarrollo Territorial; en 2024, en El Bierzo, futuro, Un ejemplo de puesta en valor del patrimonio cultural...
Los territorios que han comenzado a transitar las consecuencias de su baja densidad demográfica pueden aprovecharse de lo que seguramente será una alta densidad cultural y, sobre todo, ser conscientes de que los grandes retos requieren de una cultura de alianzas y consenso.
Finalizo felicitando de nuevo al Diario de León y animándole a que siga contribuyendo a la construcción del tan ansiado relato para nuestro futuro.