Creado:

Actualizado:

En el sanchismo tardío asfaltan en León los mismos elementos de Valladolid que ya bacheaban con Aznar; para los que dudan que en un cuarto de siglo no hay cambios entre los que maman de la teta de la vaca, por más que el reteso esté tieso y la vaquina famélica. Se podría hacer un mapa del adn del poder en León con solo unir la línea de puntos de los que meten la cuchara en los despachos donde se reparte la grasa, lo esencial, las patatas con costilla, el unto, que queda pegado a las costuras del plato como el sebo a las tinajas en las que se atesoraba el lomo adobado con el que llevarse a la boca un trozo de delicatessen mientras el calor cedía entre danzas de garbanzos y sopa de cocido embadurnados al gusto del tocino que siempre andaba escaso de hebra. El hambre que mató en León la matanza alimentada a base de raciones de gamones se podría medir ahora con el dinero público que acaba en empresas de casa Dios que chupan de la piragua con la solvencia de quien tira a lo seguro, para que la cuenta de resultados no se vaya al garete por quítame allá una licitación a la baja. Hubo un momento en el que el mapa del poder se marcaba por las hormigoneras en cuyo imperio no se ponía el sol. Hoy, hay que encontrar a las asfaltadoras de Valladolid mientras aplican paliativos al firme tercermundista de las carreteras leonesas para desengañarse de que aquí los políticos no mandan ni llover. Si se siguiera la línea de puntos por el recorrido de los fondos europeos enterrados en la provincia se completaría el perfil de la ardilla que aún hoy puede recorrer el territorio de fresadora en fresadora sin tocar el suelo. De las grandes obras sin completar, está la de la Diputación, que le ha puesto a otra SL de Valladolid, que no era la misma que bachea con Sánchez como asfaltaba con Josemari, a retranquear las peores carreteras de la provincia. El área que lleva un diputado y alcalde leonesista. Luego, que nos pinchan y no nos sale ni sangre. Si no nos queda. Habría que cortar por la línea eléctrica de puntos de lo que se retiene aquí cuando el tendido que decide Galán e impone Valladolid lo cobran unos jichos franceses y lo alicatan otros jatos de Galicia. Pobre León.