AL TRASLUZ
Valer y quererse
Trabajar con tu pareja tiene sus dificultades. «Cleopatra, ya he terminado tu pirámide, ¿ordenas algo más?». Si la media naranja te exprime, entonces, no hay manera. Para trabajar con tu pareja hay que valer y quererse. Por ello, en la jubilación el amor sigue trabajando. Fui a la presentación que German González y Ana María Liñares hicieron de su Cuentos para pasar de pantalla (Libélula), en Pastor. Pareja, pero de ases. De nuevo, nos ayudan a hallar nuestro mejor lado. Me senté en la cuarta fila, a mi izquierda tenía la sección de libros de Filosofía y llamó mi atención el título de uno de ellos: Bienvenidos a este mundo de mierda, del filósofo Miguel Ángel Castro Merino. No conozco personalmente a este leonés —o afincado en León—, pero tenemos amigos comunes. Su título no serviría para el libro de Germán y de Ana María; tampoco, para mi columna. Pese al horror, no soy de quienes reclamo que el big bang hubiese estado mejor calladito. ¿Y quedarnos sin el amor, los amigos, la música y la tarta de tres chocolates? Soy la última persona a la que invitaría para animar un guateque, pero Marta es de natural alegre y —a menudo— me contagia. La presentación captó enseguida mi interés. Ana hizo un precioso relato de cómo trabajan juntos; Germán leyó cuatro cuentos y nos metió a todos en el bolsillo. «Uf, qué angustia, ¡junto al llavero!», exclamará un nihilista. Ana y Germán son como sus cuentos de motivación, logran que el mundo sea menos amenazador; tanto en los días soleados como en lluviosos les he escuchado mantener las mismas convicciones acerca de la superación. Un cuento es verdad si quien te lo narra es auténtico; ambos lo son.
Germán contó que de niño vivió a 5 metros de un estercolero, en Villahibiera; y que cuando es presentado hay quien añade un cero o dos a dicha distancia, por creerlo despiste del autor. Lo contó sonriente, pero sabedor de que nadie puede falsear su propia historia. Ama a su pueblo, y no solo porque hace ya mucho que quitaron el estercolero.
Escribir con tu pareja es posible, Tarzán y Jane no fueron los únicos en lograrlo; Germán y Ana María llevan años lográndolo, como ahora con Cuentos para pasar de pantalla. Nuevo libro, el mismo corazón. Ah, la vida…