SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS

Arturo Pereira

La masa

En un futuro no muy lejano quizás no nos queden pensamientos íntimos

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Este artículo no va de Hulk, el famoso personaje de televisión y cine. Va de cómo la sociedad, lo colectivo, tiende de manera expansiva a fagocitar la individualidad. Es una constante histórica que los individuos que se resisten a ser anulados por los idearios oficiales, más o menos explícitos, son de una u otra manera hostigados y en los regímenes más autoritarios eliminados.

Rüdiguer Safranski, filósofo alemán, en su libro «Ser único» analiza personajes de la historia que han destacado por su defensa de la individualidad. Personajes que abarcan desde Pico della Mirandola, prodigio del intelecto precoz que defendía que Dios había creado al ser humano dueño de su propio destino, hasta la alemana Ricarda Huch que se opuso a la despersonalización que representó el régimen nazi. Todos ellos tienen un denominador común y es el alto precio que debieron pagar por ser fieles a su individualidad frente a las presiones de poder legalmente establecido en cada momento histórico que les tocó vivir. Es importante tener en consideración que el poder al que tuvieron que enfrentarse no era ilegal, era el poder reconocido y asumido por la sociedad. Desde el Medievo hasta la Alemania de mediados del siglo XX, los gobiernos, los poderes establecidos, han buscado su propia fuente de legitimidad, circunstancia que sigue vigente hoy en día. Unas veces era Dios, otras, elecciones democráticas que sirvieron a Adolf Hitler para eliminar las elecciones y la democracia. Para ostentar el poder absoluto es imprescindible anular la intelectualidad de un país. Es lo que hicieron los nazis al llegar al poder. El científico, poeta, pintor o cualquier libre pensador que no les jurase fidelidad mediante una declaración escrita, era inmediatamente eliminado del mundo intelectual y artístico. Pero, sus presiones no le sirvieron con Ricarda Huch. No lograron que firmara tal declaración. Por el contrario, hizo una declaración denunciando la brutalidad del régimen nazi, la difamación del que pensaba diferente y por consiguiente la amenaza para el individuo frente al pensamiento único. Los soviéticos, más brutos todavía, fusilaron a todos los intelectuales polacos que pudieron. El famoso ensayista Montaigne se retiró a su mansión privada como consecuencia de una búsqueda de su verdadero ser. Entendió que debía retirarse de la presión social para acercarse a la verdad. Obtuvo grandes resultados, al menos desde el punto de su producción literaria. Lo mismo le había ocurrido a Maquiavelo anteriormente, aunque en este caso forzado por las circunstancias. Resultado de su aislamiento escribió

El príncipe un cúmulo de aciertos y no aciertos pero, que es un best seller generación tras generación. Se podrían citar más autores que han representado la cima del pensamiento humano como Kierkegaard que realizaron este viaje en solitario hacia su interior y la verdad. Se puede concluir que para acercarse a lo esencial, lo radicalmente sublime, es necesario una lucha de titanes frente a la masa perezosa intelectualmente y refugiada en convencionalismos acríticos. Masa que ejerce una férrea dictadura de forma consciente o inconsciente, y que no admite disidencias. Actualmente consideramos que nuestra sociedad fomenta el individualismo. Pero, no es así. Individualismo representa una puesta en valor del individuo, su naturaleza creativa y su capacidad de asociación voluntaria. Lo que fomenta nuestra sociedad tecnológica y siempre líquida e inestable, es el aislacionismo y egoísmo. Nunca la masa tuvo tanto poder para anular a la persona, al individuo, haciendo casi imposible un retiro voluntario a modo de los grandes pensadores citados. Si no nos andamos con cuidado, en un futuro no muy lejano, quizás ni siquiera nuestros pensamientos serán exclusivamente nuestros.