LEÓN EN VERSO
Qué puchero ni qué nietos
Un hombre introduce un voto en una urna en una jornada electoral.
De supermán, a diputado del PRI, del PAN o del PRD, cantó Molotov para retratar el desengaño de México con los políticos que le clavaron las primeras estacas al vampiro de la gestión pública de coger, coger y agarrar. Los fraudes electorales y la revolución no se televisarán, según consta en la memoria colectiva. Los pucherazos más célebres sólo se reconocen cuando la herida que dejó el navajazo en la piel comienza curar a base de cositas del noticiero. Hacen falta chorizos capaces de ejecutar a plena luz del día lo que la mafia sólo se atreve a llevar a cabo en la oscuridad de la noche. En 1988, en México corrigieron la voluntad popular a base de colocar uno o dos ceros a la derecha del resultado del partido del gobierno en las actas electorales. Con una proclamación temprana de la victoria del candidato oficial y unas fogatas para abrasar las evidencias, se completó el cambiazo. Apagaron el sistema y al enchufar la clavija, Salinas ya tenía la mitad de todos los votos. Más cerca, se conocen entrenamientos bestiales para hacer papilla de la fiesta de la democracia. Están los acantilados de 2023, de los que aún no afloró ni una décima parte de la ingeniería perversa que ya sabía contar sufragios contra la ley d´Hondt cuando tú dedicabas la infancia a coleccionar cromos. El fraude es de profesionales. Y de hijos de puta. Fue famosa la urna que apareció en un pueblín de los Oteros repleta de sobres rellenos para un candidato en la víspera de las elecciones orgánicas de unas siglas apuradas por el cambio de cuyo nombre ahora no me puedo acordar; quién olvida las cuadras de la burra en un pueblo babiano con más censados que afiliados en toda la comarca y el bajo Sil; cómo no estudiar la historia de las agrupaciones anuladas el día antes de ir a votar. Quién, a estas horas, no sabe de las obras completas de los amigos de Cerdán y Ábalos y la aerotransportada que colonizó los pisos en la plaza del Conde Luna. ¿Alquien en la sala que necesite una introducción al caso del candidato en Ferraz detrás de la cortina de la cabina electoral? Alguna noche, se les fue la mano. Y de día, salieron más síes que votantes en el censo de siervos.