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Dejemos de flagelarnos¡ La Conquista de América fue lo que fue y nadie tiene poder para cambiar la Historia. En este caso el encuentro de civilizaciones alejadas en su desarrollo. Renacentista la Castilla del Descubrimiento y feudal la de los mexicas, el imperio asentado en el centro de México. Que los conquistadores que llegaron a tierras incógnitas lo hicieron impulsados por ambiciones tales como la búsqueda de oro, de posición social o de sexo en condiciones menos represivas que las que se estilaban en la Península, no hay duda. Pero tampoco debería cobijar el silencio las prácticas caníbales con las que se encontraron. Primero entre las tribus caribes y mas tarde, tierra adentro, entre los mexicas —ahora señalados como aztecas— que mantenían sojuzgadas a naciones próximas como los tlaxcaltecas o los totonacas, etnias tributarias víctimas de operaciones de guerra y conquista encaminadas a tomar rehenes destinados a posteriores sacrificios rituales. Ceremonias terroríficas en las que a las víctimas se les arrancaba el corazón rasgando el esternón con un puñal de calcedonia u obsidiana. En el caso de México, dada la desproporción entre el número de soldados invasores acaudilladas por Hernan Cortés y las fuerzas mexicas lideradas por el emperador Mocteczma II , la derrota de aquel imperio no habría sido posible sin el concurso militar de las naciones sojuzgadas por los aztecas. Fue una guerra de conquista, sí. Pero ni fue diferente a otras muchas que antes y después en el mundo han sido ni tiene sentido forzar la condena de aquellos hechos con arreglo a criterios éticos del presente. Lo que pasó, pasó, y no es más que demagogia intentar ocultar las miserias políticas del presente —caso del México que va camino de ser un Estado fallido con los cárteles de la droga campando a sus anchas— echándole la culpa de todos los males a la Conquista qué, amén de universidades y catedrales, ha dejado un legado único: una lengua que compartimos cerca de seiscientos millones de personas. Dejemos de flagelarnos y bien están las celebraciones que recuerdan aquél 12 de Octubre de 1492 que cambió la Historia.