El último, que apague la luz
Congreso de los Diputados.
Ha sido mencionar el presidente Sánchez que habrá elecciones el 29 de noviembre y esto parece un sálvese quien pueda. Esa es, aparentemente, la solidaridad que tiene el PSOE con los suyos. Están todo el día a la gresca, hasta ahora un poco de tapadillo, pero me temo que conforme el 29-N se acerque, esto será un sin dios y podrá ser un todos contra todos.
Creo que no nos damos cuenta o, si nos la damos, lo disimulamos bien. Tenemos un país de pandereta. Examinamos los episodios que se han vivido con el PSOE en el poder, los últimos ocho años y se nos pone la piel de gallina. Qué tipo de decisiones toma nuestro amigo. Le da lo mismo. Él quiere el poder y ante eso todo vale. Llegará un momento que no podrá salir a la calle. Le da igual. Ni mira a los lados, para él solo existe el frente y sobre todo no dejar la Moncloa. Será obsesivo? Aunque para obsesión del presidente ahí está Isabel Ayuso. Qué tía, en el buen sentido de la palabra. Vaya par de ovarios! Media docena de mujeres como ella y esto sería Jauja. En todo caso, qué desastre de legislatura, qué desastre de Gobierno, que mediocridad de ministros (el presidente ahora diría ministros y ministras; que simpleza tan ridícula). Qué ridículas y falsas las decisiones que se toman a juzgar por como actúa el ministro Marlaska, pongo por caso. Pero no termina ahí. Estos señores se creen los reyes del mambo y no atienden a explicaciones y cuando ellos las dan, causa risa por conocerse a distancia que todo son consignas nacidas en Moncloa. Figuras clave en la situación que nos rodea, con la que estamos viviendo, son los jueces. Ya se que la Justicia es lenta pero como defiende el juez JesúsVillegas, que tío más majo, al final la Justicia siempre llega. La verdad que en nuestro país tiene no mucho, muchísimo trabajo. Pero como si fueran los jueces, sencillos camareros de bares y restaurantes, no hay suficientes para el trabajo que tienen delante. Tenemos a ese juez-personaje llamado Cándido Conde Pumpido cuya forma de actuar en toda esta fiesta esta muy lejos del significado de su nombre de pila. Un pena pero es así. Él está abducido por el presidente y viceversa y no tenemos más remedio que, por ahora, esperar. El desmantelamiento de las playas de Ceuta, se ha notado de forma notable. El tema es que les cambian de lugar pero no les mandan a Marruecos que es donde deben estar la inmensa mayoría, o sea los que no trabajan, o sea los delincuentes que se han infiltrado, o sea los vagos que vienen casi de turismo. También los acosadores. Y todo esto, aunque cueste decirlo y no todos los medios lo dicen, está pensado y maquinado por el rey Mohamed VI y sus adláteres que no se quitan de la cabeza a Ceuta y Melilla, a corto plazo y Canarias y alguna ciudad andaluza a medio/largo plazo. En todo caso y volviendo a nuestro día a día hay que estar expectantes con nuestro presidente que ya advirtió que buscará votos debajo de las piedras. Todavía está por encima pero a nadie extraña que conforme avancen los días cumplirá su promesa. Hombre, la ley de nietos es, además de una patraña, es ya un acercamiento a las piedras donde buscará los votos el presidente. Bueno y un poco de comprensión hay que tener hacia él. Su familia está de los nervios porque saben lo que se les avecina. Pero el presidente no para ni un minuto. Cuando no se mete con los jueces, será con la ultra derecha y, por supuesto con Aznar o Feijóo. Entre el presidente y su ministro, para todo, Puente, cogen a Aznar y a Feijóo por banda y no los sueltan como buenos perros de presa que son. Gracias a que Aznar y Feijóo tienen mucha cuerda y manejan bien al que se pone en medio. La mera declaración que el 29-N habrá elecciones generales ha puesto nerviosa a mucha gente. Desde los que piensan qué van a hacer cuando salgan del bucle donde se encuentran hasta los que se agarran al mástil de barco y no lo sueltan ni locos. Si se caen, se ahogan. Seguramente los analistas políticos que defienden que el presidente no da puntada sin hilo, estarán intentando descifrar ahora por qué ha hecho el presidente lo que ha hecho. No se fían y hacen muy bien. Mientras tanto el ciudadano de a pie, ese que se levanta todos los días a las 7:00 para ir al trabajo y para luchar por su futuro, ese que paga religiosamente sus impuestos, está viviendo con expectación lo que se nos viene encima. A menos que decidamos hacerle frente y con moral de hierro y todos juntos rememos juntos en la buena dirección. Mucho cuidado.