Filandón, Luis Álvarez Catalámuseo bbaa asturias

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Qué zapateado percutido da el andar con madreñas sobre suelo liso de cemento o asfalto y no sobre tierra, barro o boñiga, superficies que justificaban y exigían su uso. Me cuenta uno que vio el sábado una almadreñada de mil pares por el centro de la ciudad, quinta edición, luciendo el uso de este calzado ancestral por ser seña de identidad leonesa (aburre ya lo identitario), como si no fuera tanto o aún más extendido su uso en Asturias, Cantabria, País Vasco, Aragón, Galicia, montaña de Castilla, Cataluña... y no digamos en Francia, Holanda, Suecia o Inglaterra, donde dicen que nació el claqué en los molinos de algodón de Lancashire, bailando el obrerío con zuecos al ritmo de los telares. Por nacer en el Torío, donde el eco mozárabe sigue vivo en tanto nombre, en casa decíamos siempre almadreñas... y también tenían género, pues a la mujer se las hacían con adornos en su pico, papo, capilla o flequillos y se barnizaban o entocinaban bien.

Siendo director del Prado, el pintor Álvarez Catalá, originario del Narcea asturiano, retrató en 1872 una escena al óleo titulada «Filandón» y se conserva en el Museo de Bellas Artes de Asturias; véala el lector en internet, pues le aclarará no poca cosa: que los filandones son tanto o más asturianos que ¿exclusivos de León?... que las madreñas son algo más asturianas que leonesas y de ahí venían no pocas de las aquí calzadas al ser más patria de almadreñeros (el cuadro recoge en primer plano a uno en pura faena)... que el pandero cuadrado no era exclusivo de tierras lacianiegas o babianas... que la indumentaria asturiana que ahí se muestra en poco o nada se diferenciaba de la vista en tierras leonesas... que a las casas, a los sitios o a misa se iba en madreñas dejándolas a la puerta o donde no mancharan (¿no era el atrio de nuestras iglesias de pueblo con todas las madreñas allí alineadas igual que las mezquitas a cuya puerta deja el moro su calzado?)... y apréciese un detalle en ese cuadro: todo son mujeres, sólo dos hombre asoman ahí y son más de atrezzo que necesarios en ese colorido filorio de un hermoso lar con caldereta, mucho maderamen y largo escaño.