HOJAS DE CHOPO
El Planeta y la necesidad de la memoria
La escritora Isabel Allende gana el 75 Premio Planeta con 'La hora antes del alba', a 15 de octubre de 2026, en Barcelona.
«En mi opinión el mayor logro del Premio Planeta se encuentra en los lectores que ha ayudado a ganar para la literatura». Son palabras de José Creuheras, presidente del Grupo Planeta en la Introducción al libro Premio Planeta 1952-2026. 75 aniversario, editado con motivo de fecha tan significativa. Personalmente creo que ahí está el secreto y la gran aportación de Planeta a la cultura española. Cincuenta millones de ejemplares del premio vendidos es cifra que habla por sí sola, además de ser, como conjunto editorial, uno de los motores que impulsan el crecimiento del sector del libro, que lo hace de forma permanente, riqueza incluida y con una población joven que lee cada vez más.
Siguiendo esa especie de ritual no escrito, los lectores esperan la fecha en que los títulos ganadores —de León habían recibido cinco originales— lleguen a las librerías. Tomen nota: pasado mañana, día 4, es el día convenido, precisamente coincidiendo con la presentación de las dos novelas en la Real Academia Española. Isabel Allende y Sergio Hernández son, respectivamente, ganadora y finalista de esta edición. El Jurado así lo decidió en la gala, que en esta ocasión cambió de escenario, por cierto de una puesta en escena espectacular, por su original elegancia y ambientación. En ese contexto los ganadores fueron recibidos con abundancia de aplausos y alegrías, uno cree que por el rumbo y el paradigma que abría nuevas puertas. El equilibrio, y seguramente también el contraste siempre son garantía de guiños certeros al futuro.
La hora antes del alba, de Isabel Allende, es, muy en síntesis, una voz contra la opresión. Tras ser encarcelada y torturada por la dictadura de su país, una joven regresa embarazada a la casa familiar. El miedo y el dolor la atenazan, aunque el amor y su deseo de ayudar a los más desfavorecidos serán los pilares sobre los que va a reconstruir su vida. Con el tiempo, pasará de ser víctima a cronista de una época convulsa.
En La añoranza Sergio Hernández nos acerca a poemas del exilio. En la Barcelona de 1959, una joven se enamora de un traductor francés que desaparece misteriosamente de su vida. Veinte años después descubre un informe de las Brigadas Sociales franquistas que lo vincula con un supuesto plan para asesinar a Antonio Machado. Su investigación aflorará el legado olvidado de unos jóvenes poetas.
Con sus propias características y la virtualidad del relato, ambas novelas tienen una cierta conexión a través de la memoria histórica. «La escritura —afirma I. Allende— es un modo de conexión». Por supuesto. Su obra es una novela sobre la represión. «Me interesa mucho la democracia porque sé lo que es perderla, más en momentos en que el mundo peligra». Sergio, por su parte, reivindica lo necesaria que es la memoria histórica, la memoria en general para tratar de construir un mundo mejor.
Son estas algunas de las razones, además de la belleza de la construcción narrativa, para gozar con la lectura en cumpleaños tan especial. Y siempre, por supuesto. Leer es vivir.