Diario de León

Creado:

Actualizado:

Ahora que nos dicen que la tendencia del covid se aplana lo lógico sería reflexionar sobre lo ocurrido. No en busca de culpables. Más bien, para aprender de una experiencia límite que podría facilitar recursos para hacer frente a hipotéticas crisis futuras. Y no sólo sanitarias.

Pero quizá va en el ADN del ser humano lo de intentar huir hacia adelante. En España sería impensable plantearse un análisis serio y detallado, preferentemente en el Parlamento, para repasar los episodios de los dos últimos años largos. Es ciertamente lamentable que el lugar destinado al debate se haya devaluado de un modo tan dramático. Estamos en una sociedad que prima el ‘sálvame’, al que da más voces —tenga o no razón, sea un maleducado caprichoso, un ignorante o incluso un paranoico—. La cobardía es lo que tiene...

El Parlamento se ha convertido en eso, en una especie de circo de tres pistas al que se le hurtan los debates fundamentales. Desde hace tiempo las cosas llegan enlatadas desde el Palacio de la Moncloa, con el marchamo del Consejo de Ministros, y sólo quedan flecos y retoques para el órgano que debería ser fundamental en una democracia.

En la era covid han ocurrido cosas graves. Los constantes varapalos judiciales lo ponen en evidencia. Y la risa va por barrios, porque no se salva nadie de ser señalado por los excesos. El Gobierno se lleva la palma, pero otros, como aquí la Junta, también han quedado retratados. Curiosamente por excesos violentando la Constitución y los derechos de los ciudadanos.

Por ello, y para paliar las consecuencias que permanecen en la sociedad, había que ‘hacerse mirar’ lo de la pandemia. Se sembró tanto terror a golpe de desinformación que hoy son miles, decenas de miles de personas, las que no se atreven a recuperar sus vidas, o al menos a dejar a un lado la mascarilla y las medidas de desinfección aunque vayan solas por las calles.

Existe un riesgo real y creíble de que lleguen nuevos episodios que tensionarán la vida normal de los ciudadanos. La globalización y las nuevas tecnologías generan esos espacios de incertidumbre.

Si fuésemos capaces de sacar algunas lecciones de todo lo vivido desde aquel «habrá dos o tres casos en España como mucho», seguro que podríamos dormir un poco más tranquilos.

tracking