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León

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El milagro de “El Día de la Luz” (16-4-1229)[2] Francisco Iglesias Carreño. Presidente PREPAL [15-4-2013]prepalszl@gmail.com Nos parece adecuado seguir siempre, con respeto a otras fuentes, las tradiciones/hechos antropológicos que, sobre el hecho que nos ocupa (El Día de la Luz), han ido trasmitiéndose de generación en generación, en estos lugares de la Corona Leonesa, pues de estar forma entretejemos el pasado con los hechos vivenciales del ahora y además contribuye a enraizar, aún más, los acontecimientos que se han desarrollado desde el protagonismo de los que nos precedieron. . . El llamado Día de la Luz tiene su procedencia originaria en el año 1229. Es bueno recordar que a tales momentos la Corona Leonesa llega después de salir indemne de la pinza que contra ella establecieron la alianza del Reino de Castilla (fundamentalmente por obra del Rey Castellano Alfonso VIII, que atacó la leonesa Tierra de Campos Góticos, llegando hasta Carbajales de Alba) y el Reino de Portugal. En aquellos momentos correspondía la dirección de gobierno del Estado Leonés (según García Candeira) a su soberano el Rey Alfonso IX de León casado con Teresa de Portugal (nieta del Rey Alfonso Henriques, fundador del Reino de Portugal). . . . La tradición oral, trasformada en leyenda, nos relata que en el atardecer del primaveral día 16-4-1229, los ejércitos de la Corona Leonesa se avistan con los ejércitos árabes (de los almohades), en un lugar extremeño que responde, desde aquel entonces, al singular y estremecedor nombre de Pozo de las Matanzas. Tal sitio referencial está situado en la ahora llamada la Dehesa de la Luz.( que originariamente llevo el nombre de La Lucena hasta el S. XVI). . Los leoneses y los agarenos se enfrentan en una lucha que los relatos tradicionales describen como feroz combate, y en la tarde del 16-4-1229, la lucha va prosiguiendo y el tiempo avanzando hacia la nocturnidad. Se va oscureciendo y la lucha se hace complicada, difícil y, en gran medida, incierta en su desenlace. Ese relato nuestro, inserto en la leoneseidad convivencial, nos aporta el dato, dato crucial e importantísimo, que llega un momento en el combate entre los leoneses y los agarenos en que, de forma efectiva y cierta, no se distinguen los combatientes: ya no se ve. En aquellos momentos el desenlace de la batalla no estaba decidido y la victoria, anhelada e importante para la campaña emprendida por Alfonso IX, está en el aire, se esfuma en la obscuridad y todo parece perdido en un volver a tener que empezar. El relato de los ciudadanos de Arroyo de La Luz cita: “Era un atardecer de primavera, en la dehesa de la Luz, cerca del pozo que más tarde se llamaría de las Matanzas. Los leoneses y los moros están empeñados en feroz combate. Las fuerzas estaban equiparadas entre los dos contendientes. El día iba avanzando y la noche se acercaba cuando de pronto, en medio de la lucha, una Señora, llena de luz, aparece sobre una encina.Grandes resplandores emanan de su figura. Esta luz, como un sol, ilumina a los cristianos y ciega a los musulmanes. Gracias a la luz y al amparo de la Señora que consiguen una gran victória.La citada Señora era la Virgen de la Luz. Los leoneses para agradecerle esa gran victoria le levantan una Ermita en ése mismo lugar.” Tal victoria se comunicó por medio de una larga caballada que, año tras año, se rememora en Arroyo de La Luz, {Cáceres,Extremadura,Corona Leonesa, España, Unión Europea}.

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