El Cáliz de Doña Urraca y el Santo Grial
No pretendo restar méritos a la investigación que, según informa DIARIO DE LEÓN, han realizado Margarita Torres Sevilla y José Miguel Ortega sobre la posible identidad entre el Cáliz de Doña Urraca de la Colegiata de San Isidoro y el Santo Grial. Estoy seguro de que su trabajo tendrá el rigor que caracteriza a estos investigadores y deseo que su libro sobre el tema salga pronto a la luz. Lo que sí quiero es dejar de manifiesto que nuestro querido Antonio Viñayo mantuvo durante muchos años, supongo que por pura intuición, la afinidad entre el citado Cáliz de Doña Urraca y el Santo Grial. Pretendiendo dejar prueba de lo dicho, extraigo una reflexión vertida en el libro La Colegiata de San Isidoro, León, que el ilustre abad escribió en 1971: “¿Por qué los artífices de Doña Urraca utilizaron para alma de este cáliz, la joya más rica que salió de sus talleres, un cuenco de piedra desportillado y ya con antiquísimas heridas y cicatrices imposibles de disimular? ¿Acaso, como el Santo Grial, con el que mantiene afinidades de antigüedad y factura en la materialidad pétrea de la copa, era una reliquia venerable que era forzoso conservar y enriquecer? Un hallazgo inesperado o una circunstancia favorable pudieran entregarnos la clave de esta enigmática joya. En todo caso bien merece que alguien la cante con la solemne entonación de Parsifal”.