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Horacio García Pacios - http://horac-enmarcha.blogspot.com/2009/10/los-companeros-de-la-plataforma.html
León

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La ignorancia y el extremismo en cualquier práctica son enemigos de la concordia ciudadana y de la paz social. Esto viene a cuento del asunto del crucifijo. He de recordar que la cruz y quien aparece representado sobre ella no son patrimonio exclusivo de la religión católica. El noble ejemplo de Jesús de Nazaret, quien pasó por este mundo haciendo el bien, representa un extraordinario legado humano según muchos divino, con independencia de la manipulación torticera del mismo para fines inconfesables. Crucifijo y legado de Jesús de Nazaret son, por evolución histórica y herencia cultural, patrimonio de la humanidad. Por tanto, quienes argumentan para excluir el crucifijo de las zonas públicas, diciendo que es un símbolo exclusivamente religioso, hacen una afirmación tendenciosa y sesgada. No dicen verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Olvidan que la cruz y el crucificado no sólo son símbolo religioso, sino también elemento tradicional del patrimonio común, inicialmente de la cultura occidental y, actualmente, de otras culturas como la africana, donde el cristianismo prolifera. El Corán menciona a Jesús entre los últimos grandes profetas, por más que no lo considere Dios, sino como a Adán Sura 3,59. Gandhi dijo maravillas de él… Quienes pretenden hacer pasar por laicismo lo que no es sino vulgar muestra de fanatismo antirreligioso, más que engañar, se engañan a sí mismos. Obligar hoy a prescindir del crucifijo con falsos pretextos de laicidad, como en tiempos del dictador se obligaba so capa de religión a la cruz y al crucifijo, son dos caras del mismo mal liberticida, de similar mentecatez y fanatismo, por más aplaudido que venga por dudosa ley, malos jueces y peores gobernantes. ¿No será mejor que, salvo en lo que los derechos humanos nos obligan a estar firmes, cada cual corrija la respectiva inclinación a imponer su criterio a los demás en cuestiones de fe y de costumbres? ¿No será mejor dejar la cruz o el crucifijo donde estén aceptados por mayoría, y que no los metamos donde no los había? ¿Para qué perder tiempo en estos "cristos"? Sería preferible que, laica o religiosamente, nos ocupáramos de los nuevos crucificados del hambre, del mundo obrero y del trabajo, de los afectados por el paro forzoso y la precariedad. ¿Cuánto laicista o religiosista no vive desde la máxima normalidad e indiferencia la explotación de las personas, la injusticia y el empobrecimiento que produce el actual sistema económico y de producción? La actual crisis económica es un claro ejemplo de lo que esto significa, tal como afirma en su reciente Asamblea General la Hermandad Obrera de Acción Católica HOAC. Por desgracia, algunos y algunas se siguen molestando más a favor o en contra de un solo crucifijo, que no pide pan a nadie, que por toda esta tremenda realidad de empobrecimiento y deshumanización. Un caso concreto: Segundo Quiñones, parado forzoso, desahuciado por La Caixa, acampa frente al Palacio de la Moncloa desde el pasado 20 de abril, en huelga de hambre parcial. Pide que lo reciba Zapatero y solucionar el problema de todos los que están en su situación, con una ley de hipotecas justa. De Segundo y su familia Toñi, el niño de 7 años y la niña en camino… no se han preocupado, que yo sepa, los fervientes laicistas ni religiosistas de Madrid o de provincias. ¿No les queda tiempo o no hay conciencia? Acaso los problemas reales de este mundo no son de fe o no fe, ni de crucifijos en lugares públicos o privados, sino de solidaridad o no con los últimos. ¿No les parece?

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