martes. 28.06.2022

Os quejáis de vicio

Cada vez que oigo a un político hablar de España como ‘el Estado’ me hago la señal de la cruz. O estoy ante un cursi o ante un ‘indepe’. Prefiero lo segundo, que hace menos daño al decoro.

El presidente de Paradores milita en el partido de los cursis y es de los que se refieren al país como Estado. Hubo un presidente del Gobierno que lo nombraba en plural, pero esa es otra historia. Franco fue el primero en designar España como el Estado y luego le siguieron otros en un bucle de imbecilidad que llega hasta nuestros días.

El caso es que Pedro Saura ha llegado para continuar la política de infraestructuras que Ábalos inició y tan buen resultado da a los leoneses y se ha manifestado en Zamora para zanjar la reivindicación sobre la segunda fase de San Marcos, que vale ya, no fastidien más, que el dinero invertido en el convento es poco menos que bochornoso para el resto de los españoles. También hizo alarde de cursilería y dijo eso de que el Estado bla, bla, bla. Nos ha puesto ya la venda para que la herida cauterice pronto, no vaya a ser que nos creyéramos que el pacto de los Guzmanes se firmó para cumplirse.

El PSOE siempre ha sido el gran problema de León y el PP, un convidado de piedra en todo esto. Hace lo que puede, ¡ojo! pero nadie tiene el liderazgo que han logrado los socialistas en el maltrato sistemático a la provincia. Ahí están para recordárnoslo todos los socialistos (mujeres, casi no ha habido), desde Asturias a Madrid, que demuestran que todavía se puede mucho para fulminar la provincia de un plumazo. También lo hace bien el Consejo Comarcal, que ayer pedía más dinero a la Junta para aumentar el pesebre. Nunca tienen suficiente. Ahora necesitan dos cargos más para gestionar el SAM.

Y desde Valladolid, pues claro —¿recuerdan el edicto de Augusto?— pero no para el Vierzo —que si pudieran lo hacían navegable, un gran pantano para seguir regando a los pobrecitos de Castilla— sino para los felones que venden a cuantos les votan a cambio de unas miajas de alpiste.

Os quejáis de vicio
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