domingo 29/5/22

Editorial | Ecologismo con medida y sin ser cortapisa para el afán recaudatorio

La sociedad avanza y la mentalidad de los ciudadanos cambia progresivamente. Pero las cosas requieren su tiempo, como se ha comprobado con esa abrupta aniquilación de la minería y las centrales térmicas, que ha terminado por poner en evidencia que ni incluía las prometidas compensaciones para las cuencas, ni estaba suficientemente planificada para no dañar el sistema energético. Ahora, las medianas y pequeñas ciudades —en parte por obligación de las normativas y también por un afán de mostrar una imagen modernizadora— se suman a una especie de carrera medioambientalista. Parece lógico y compartido que se trabaje para conseguir un aire más limpio en todos los lugares habitados. Y que se intente frenar el uso del automóvil, aunque éste es un problema complejo en el que se precisan alternativas y fórmulas para que los ciudadanos puedan adaptar el parque móvil con unos costes que resulten asumibles.

Las cosas tienen que avanzar, pero de un modo razonable. Una buena parte de la ciudadanía sufre en estos momentos demasiados problemas económicos como para forzarles a realizar inversiones para cambiar sus vehículos. La sociedad tiene que ser solidaria y pensar que las familias y trabajadores que usan coches con muchos años lo más frecuente es que lo hacen por su incapacidad para renovarlos. Y tampoco es admisible ese afán recaudatorio que parece alentar la implantación de más fórmulas para multar. León tiene muchas cosas para mejorar la movilidad y bajar la contaminación sin atacar el bolsillo de la gente.

Editorial | Ecologismo con medida y sin ser cortapisa para el afán recaudatorio