sábado 21/5/22

Editorial | Un nuevo colapso del Sepe puede ser evitable

Es de esperar que el final de la temporada estival traiga un aluvión de ajustes laborales en las empresas, especialmente del sector hostelero y turístico, una situación que, pese a ocurrir todos los años, debe de ser difícil de predecir para la complicada maquinaria burocrática estatal. Esta misma semana han sido despedidos de sus puestos de trabajo el 80 por ciento de los refuerzos que el Servicio Público de Empleo había contratado —después de meses de parálisis administrativa— para asumir la gestión de los ertes que generó la pandemia. Una circunstancia inaudita teniendo en cuenta que el próximo mes de noviembre, a 30 días escasos, se abre el plazo para que las empresas en dificultades presenten nuevos expedientes con nuevos requisitos para optar a unas ayudas que van enfocadas a reforzar la formación de los trabajadores. Aunque la situación actual está normalizada en cuanto a las tramitaciones, no se puede olvidar el colapso que sufrió el servicio durante los primeros meses de la pandemia y que amenaza con volver a saturar el sistema. La diferencia es que en esta ocasión la lección ya debería estar aprendida y que la situación aún es reversible porque hay plazo para reforzar las plantillas. Ya es bastante trauma al que se enfrentan los trabajadores afectados por un expediente de regulación de empleo como para que sus prestaciones estén en vilo durante semanas a causa de una deficiente planificación administrativa fácilmente evitable si se adoptan las medidas oportunas con el tiempo suficiente.

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