martes 24/5/22

Editorial | El ‘último clavo’ en el ataúd para enterrar la inútil Mesa por León

El hecho de que la Diputación tire la toalla supone el final definitivo para la Mesa por León. Parece claro que fue la única institución —salvo el dinero de la Junta— que puso algo de su parte para intentar activarla. Quizá haya que reconocer que debía ser su papel natural, pero lo cierto es que el resto de instituciones, agentes sociales y entidades poco pueden aportar al balance transcurridos más de dos años.

La sucesión de errores es flagrante. Pero quizá ha sido mayor la dejadez y la desgana. O quizá el afán manipulador para dar la sensación de que se hacía algo cuando en realidad se maniobraba para buscar réditos y evitar asumir culpas sobre la crisis estructural que asola la provincia, especialmente desde el final de la minería y de la energía térmica.

La movilización ciudadana de febrero de 2020 animó la constitución de esa Mesa en la que, de entrada, se reservó una enorme presencia de sillas para sindicalistas. Ausencias como la Universidad, el Ayuntamiento de la capital, por no hablar de la abrumadora mayoría de hombres... pusieron en cuestión a los organizadores. Y en pocos días desde la primera reunión llegó la pandemia, el parapeto perfecto para no hacer nada más. Se había puesto a la ‘zorra a guardar el gallinero’, como afirma la sabiduría popular. La Delegación del Gobierno de Castilla y León —evidente destinataria de las reclamaciones sobre las carencias de infraestructuras y proyectos— decidía el calendario. Mientras el resto de la sociedad pugnaba para mantener la actividad y se prodigaban los encuentros online, se decía que la Mesa no podía trabajar por sentido de la responsabilidad frente al covid. Llegó incluso otro error grave, con el nombramiento de una coordinadora de proyectos buscando a una persona con pasado político, exconcejala del PSOE en León, lo que a pesar de que se intentó vender de la mejor manera posible no era más que otra china abocada a crear suspicacias.

El dinero de la Junta para apoyar a la Diputación parece que no ha servido para nada. Ha pasado el tiempo y los sucesivos anuncios de que la cosa arrancaba se han ido gripando hasta llevar a la convocatoria de protestas del próximo día 12.

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