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Las normas básicas para la gestión pública establecen la necesidad de que exista un marco claro y estable para que todos sepan a qué atenerse. La estancia de Pedro Sánchez en La Moncloa está marcada por todo lo contrario. El Gobierno trampea a la búsqueda de apoyos parlamentarios. Son constantes los golpes de timón, los desmentidos cuando no la mentira pura y dura. Ahora, con el decreto ónmibus, que «era intocable», se ha pasado en 24 horas a otro acto de sumisión ante el prófugo Puigdemont. Las medidas son troceadas, como pedían desde todos los ámbitos, pero a fecha de 28 de enero. Ahí es donde se entienden las quejas de los damnificados. Pensionistas, usua- rios del transporte... pero también los que hacen trabajos de asesoría, que no saben a qué atenerse a estas alturas.