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La etapa de Olegario Ramón al frente del Ayuntamiento de Ponferrada estuvo marcada por los reiterados varapalos que le llegaron desde diferentes órganos fiscalizadores, incluidos los judiciales. Ahora parece que la historia se repite en su nueva función, como presidente del Consejo Comarcal del Bierzo. A pesar de su mayoría absoluta, con la que cuenta desde el primer día, no consiguió presentar dentro de los plazos previstos por la ley los presupuestos de esta institución, incluso escuchando los reiterados llamamientos que recibía desde la oposición. Por todo ello, no sorprende que le llegue un duro varapalo desde el Consejo de Cuentas de Castilla y León. La censura hacia su gestión, y también hacia el gobierno anterior del ente comarcal, alcanza diferentes frentes: el económico, el control de los costes de las funciones que realiza y también el de personal.

Uno de los aspectos que llama la atención es que el Consejo de Cuentas pone en evidencia esa dejadez en la gestión al denunciar públicamente que ni siquiera se le presentan los balances desde hace varias anualidades para poder realizar su labor de fiscalización. Parece clave que las instituciones tienen esa obligación incluso ejemplarizante ante la sociedad de actuar con la máxima transparencia en el uso de recursos públicos.