Los datos evidencian la necesidad de Feve
Pronto se cumplirán 15 largos años desde que se interrumpió la llegada de los trenes de Feve a la estación de la calle Padre Isla. Desde entonces, se podría escribir un tratado de trilerismo político, o incluso sobre el viejo arte de la mentira flagrante, a cuenta de esta infraestructura que sigue en precario a pesar de las incontables promesas y desmentidos que se han sucedido en el tiempo. Pero lo más llamativo es que a pesar de la lamentable situación que tiene el servicio de ferrocarril de vía estrecha desde que se cortó la vía, su polémica estación provisional de La Asunción —que se ha cronificado— es a día de hoy la tercera de la provincia en número de pasajeros. Los datos también reflejan que el tiempo hace buenos los augurios sobre la terrible pérdida de viajeros que se generaría al complicarse el uso de este tren que ya no llega al centro de la ciudad y requiere un traslado en autobuses lanzadera. Incluso cabe el matiz de que ese gran volumen de viajeros que aún usan el tren de Feve es probable que sea más elevado de lo que dicen las estadísticas, ya que son muchos los convoyes que circulan sin revisor, por lo que los pasajeros sin billete son frecuentes y no entran en los recuentos. Incluso con el dato de usuarios actuales no cabe admitir que nadie piense en cerrar este servicio clave en la provincia.